A balón parado

Osorio hará lo que se le pegue la gana

De inicio ya, en lo que será su primera convocatoria, Juan Carlos Osorio demuestra que aplicará a rajatabla un derecho consustancial a cualquier entrenador de futbol: llamar o integrar a los jugadores que se le pegue la gana.

O qué otra cosa se puede decir si al final se ratifica en sus propios dichos e integra a Guillermo Ochoa en la lista de futbolistas que enfrentarán a El Salvador y Honduras, en el arranque de la eliminatoria mundialista rumbo a Rusia 2018.

No hay razón que pueda argumentar el colombiano para llamar a un portero que no ha podido pasar más allá del banco de suplentes, por segunda temporada consecutiva, con el Málaga de la Liga española.

Ochoa, evidentemente no está en la mejor de sus formas. Ochoa, evidentemente no ha hecho los méritos suficientes para volver a ser llamado a una selección nacional.

Pero a Osorio le basta y sobra con lo que ha visto del ex guardameta del América y del Ajaccio (este de la Liga francesa), para convencerse de que puede aportarle.

Lo digo sin absoluta ironía: es su derecho. Finalmente, el responsable es él. Sobre él se irán las críticas si las cosas no le funcionan.

Lo único que digo es que entonces Osorio se olvide de marcar cualquier criterio de exigencia a cualquier otro jugador, sea que juegue en la liga local o fuera de ella. Basta y sobra para estar en la selección que le gustes al entrenador, aunque en valores objetivos no acumules los méritos para vestirte con el uniforme nacional.

Este es un posicionamiento peligroso. El mensaje que manda Osorio a todos los demás jugadores no es uno que los lleve a mostrarse, a enseñar y a dar lo mejor para ser tomados en cuenta. Hay una carga evidente de subjetividad, de "a mí me gusta", de "yo creo que aquí podrá andar bien aunque allá, en su equipo, no lo esté".

Lo mismo que con el Piojo Herrera, lo mismo que con el Chepo de la Torre. Luego no nos quejemos.


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