A balón parado

Ojalá sea una sana y verdadera rebelión

Alemania perdió contra Polonia, por primera vez en su historia. Al partido siguiente, la poderosa escuadra campeona del mundo hace tres meses, empató de local, ante Irlanda, a un gol…

La otrora invencible selección española sucumbió ante la aguerrida Eslovaquia, en un estadio con capacidad para 11 mil personas, sin casi presión del público rival.

Otra potencia, la selección holandesa, dirigida por el prestigiado Guus Hiddink, perdió ante los inocentes islandeses.

El futbol europeo está puesto patas arriba, de cara al torneo continental que se efectuará en Francia en 2016, la primera que contará con 24 equipos.

¿Será este factor, la ampliación en 8 cupos, lo que ha distendido las cosas en los equipos que han dominado la escena?

El hecho es que holandeses, alemanes y españoles han sucumbido con los mejores jugadores, con los Diego Costa, Iniesta, Robben, Casillas, Müller, Neuer.

¿O se están agotando las capacidades para sorprender y dominar en los grandes o estamos enfrentando una verdadera rebelión de los chicos?

¿Empieza a vivir Europa, que ha consolidado grandes dinastías, lo que la selección mexicana ha vivido en su área de la Concacaf desde hace ya varios ciclos mundialistas?

Vendrá la siguiente Fecha FIFA a mediados de noviembre, dentro de un mes, para ver si esto que observamos con asombro fue un accidente colectivo o se trató simplemente de una casualidad que se da sólo para ponerle un poco de sabor a un guiso que casi siempre sabe a lo mismo.

Pero el fenómeno de ver a estas tres potencias sometidas al escarnio, al apuro, a la vergüenza de la derrota ante los débiles, ya nadie lo podrá borrar.

Creo que sea lo que origine esta situación es algo que debe de verse como positivo y deseable. En el futbol no siempre deben dominar los mismos. En el futbol debe de haber crecimiento y sorpresa y reacomodo constante. Estos triunfos significan trabajo bien hecho y sana rebelión.

rafael.ocampo@milenio.com

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