A balón parado

Ojalá aprendan de los niños

Vale la pena, aun al día de hoy, gozar la extraordinaria actuación de los integrantes de la selección mexicana de futbol Sub 17 que eliminaron en penales, el viernes pasado, a su similar de Brasil.

 Ese triunfo es oxígeno puro para quienes dirigen la Federación Mexicana de Futbol, muy cuestionados por el mediocre papel de la selección mayor en el Hexagonal clasificatorio al Mundial Brasil 2014. Pero no sólo para ellos.

Me tocó presenciar el desenlace del partido, la torturante e interminable serie de penaltis, en un restaurante en donde el centro de atención de todos los comensales se trasladó a la pantalla de televisión.

 Por supuesto que cuando, tras largos y extenuantes minutos, se decretó el triunfo de los nuestros, el penalti detenido, el definitivo anotado, aquello fue un griterío con festejos y abrazos al por mayor. Y todos nos quedamos con un orgullo inmenso y unas sonrisas que nos hicieron el día.

Muchos de los irradiados por ese espíritu de enorme satisfacción, estoy seguro, ni siquiera entendían bien a bien de qué se trataba el relajo, quiénes eran esos chavitos vestidos de verde y en qué torneo o en qué país estaban.

No sabían que estos jóvenes habían empezado su andar en el Mundial Sub 17 que se juega en los Emiratos Árabes Unidos, sacudidos, humillados más bien, por la selección de Nigeria con un aplastante 6-1 en contra.

Pocos quisieron acercarse y confiar en un equipo que, en teoría, nos traería puras vergüenzas. ¿Y cuál? Dirigidos de forma magnífica por Raúl Gutiérrez, se levantaron y empezaron a ganar hasta conseguir su pase a la segunda ronda. En esta instancia eliminaron a Italia.

Pocos de quienes gritaron y festejaron sabían también que los brasileños lucían temibles y eran los favoritos a quedar campeones. 18 goles a favor y sólo tres en contra en 4 partidos. De nada les sirvió.

No sé qué vaya a pasar mañana cuando este Tri se enfrente a los argentinos buscando llegar a la Final. Ojalá se logre el triunfo, pero para mi estos niños cumplieron ya sobradamente.  

 

rafael.ocampo@milenio.com · twitter@rocampo