A balón parado

Nadie lo ha declarado culpable, pero su prestigio, por los suelos

En la Liga española es práctica común desde hace muchos años que una directiva incentive económicamente a los jugadores de un tercer equipo para que éstos le ganen a otro rival. Sucede sobre todo al final de cada temporada, cuando se decide el primer y los últimos lugares.

Incentivar para que alguien gane no está tan mal visto.

Pero sí se ve terriblemente mal que alguien incentive a directiva, entrenador y jugadores de un club para dejarse perder. Eso es corrupción y es consecuentemente un delito.

No digo que sea lo mismo. Distingo por supuesto la mayor gravedad de una acción dirigida a comprar la voluntad de las personas.

Pero no estaría nada mal que regularan y transparentaran también lo primero que aquí cuento.

Hay un tercer asunto relacionado con actos delictivos que hoy involucra otra vez a Javier Aguirre como entrenador del Español de Barcelona. Y este es el tema de las apuestas. Lo que la fiscalía quiere comprobar es que el empate se pactó para favorecer una tendencia de forma fraudulenta.

Tendrán un trabajo complicado para comprobar esto, pero seguramente los fiscales algo tendrán como prueba más allá de las imágenes simples del partido que la verdad no dicen mucho.

Lo penoso del asunto es que aparece otra vez involucrado Javier Aguirre, el ex entrenador de la selección mexicana de futbol en dos mundiales.

Nadie lo ha declarado culpable, pero su prestigio está ya por los suelos. ¿Qué va a quedar de la carrera de Aguirre?

Los dos casos en los que está involucrado deben de seguirse a detalle, revisar a fondo las pruebas que se exponen en contra de él y otros muchos involucrados.

Habrá que ver también si la campaña que encabeza la Liga BBVA contra la corrupción y los amaños es tan verídica como para seguir denunciando y documentando otros casos. En principio lo dudo.

rafael.ocampo@milenio.com

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