A balón parado

Muchas palabras, pocas respuestas

No está resultando nada sencillo obtener del colombiano Juan Carlos Osorio alguna declaración precisa y comprometida. Responde a su estilo de verbo florido y reflexivo, con un toque didáctico inclusive, pero cuando uno revisa bien lo que dijo, resulta que dijo poco o nada.

¿Qué torneo, de la Copa América del Centenario y del de los Juegos Olímpicos de Río, será prioritario para la estructura que dirige?

La respuesta es la más inesperada y compleja que uno quisiera escuchar: “los dos”.

¿Cómo?

Cuando el propio Osorio o Raúl Gutiérrez (el entrenador a cargo de la selección olímpica) decidan que quieren llevar al mismo jugador, vamos a pensar en Chicharito Hernández o en Alfredo Talavera, alguien tendrá que decidir cuál torneo es el más importante. Y ahí se verá que eso de que las dos competiciones son igual de importantes y prioritarias es imposible.

El tema de los naturalizados y la disponibilidad o necesidad que tiene la selección de ellos, es otro asunto complejo. Los jugadores con esa condición que llamaron la atención de Osorio para su próxima convocatoria (para el partido contra el representativo de Senegal del próximo 10 de febrero en Miami), resulta que no son elegibles pues pese a ser mexicanos jugaron partidos de torneos oficiales con las selecciones de su país original.

Es cierto que los periodistas muy a menudo en su afán de conseguir declaraciones noticiosas y exclusivas preguntamos con filo o doble filo, pero también es verdad que lo que se requiere en la mayoría de los casos para entender y encausar los temas complejos, son respuestas sencillas y cortas.

¿La selección necesita jugadores naturalizados? Sí o no… ¿Cuáles? ¿En qué posiciones?

¿Dónde se necesita más al Chicharito Hernández? ¿En la Copa América de junio que se llevará a cabo en Estados Unidos o en Río de Janeiro, en agosto?

¿Este tipo de cuestiones las resuelve Osorio o las va a decidir el jugador?  

 

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