A balón parado

Mohamed y “su todo por perder” con el América

No queda nada de aquel Antonio Mohamed extravagante y relajiento. El hoy entrenador del América es un tipo serio, con imagen de introvertido inclusive.

Quien recién lo estuviera conociendo no creería que Mohamed llenó de colorido y sana locura una buena etapa del futbol mexicano, hace ya algunos años. Como jugador destacadísimo del desaparecido Toros Neza, llamó la atención por su talento ofensivo pero también por su capacidad para el disfraz y el teatro.

Nadie sabe qué tanto de este cambio se originó en la terrible tragedia que representó en la vida de Antonio, el haber perdido a su hijo mayor en un accidente automovilístico, en Alemania durante el Mundial 2006. O simplemente en la consciencia de que en su rol de director técnico tendría que reinventarse y dar una imagen que no diera lugar a faltas de respeto.

El punto es que Mohamed se ha convertido en un buen entrenador de futbol. No siempre le va bien, pero sí ha sido capaz de obtener éxitos como el de hacer campeón a los Xolos de Tijuana. Equipo con el que por cierto se quedó a un gol de penalti de pasar a la Final de la Copa Libertadores.

Ahora que decidió volver al futbol mexicano, el argentino se enfrentará a un gran reto, quizá el más grande que ha enfrentado como director técnico: dirigir al América más exitoso de los últimos diez años, un equipo con un estilo de juego muy ofensivo y dominador.

Por más que la directiva americanista diga lo contrario, yo no veo en las características de Mohamed al sucesor idóneo de Miguel Herrera. El futbol que sus equipos han mostrado no se parece al que en los últimos meses congració a este equipo con la gran mayoría de los millones de sus aficionados.

Pero no había demasiado margen para buscar un entrenador con el mismo perfil que Herrera, quien ha sido nombrado al frente de la selección mexicana de futbol que competirá en el Mundial de Brasil 2014. No había tiempo, ni tampoco demasiados candidatos disponibles. 

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