A balón parado

Miguel, importa el estilo, pero tienen que llegar los grandes triunfos

Presume Miguel Herrera el estilo ofensivo de su equipo. Los laterales y carrileros adelantados, buscando posiciones de ataque, mandando centros al área, buscando el desborde… Los defensores salidores, mordiendo y anticipando a los rivales… El único contención, que se las ingenia para robar pelotas y proyectarlas con sentido al frente… Sus cuatro delanteros, dos por los costados y dos clavados en el área…

Nadie puede decirle que miente. Es absolutamente cierto que el Piojo perfila un estilo pocas veces visto en una selección mexicana y que busca ser consecuente con ello.

  Otra cosa es que le alcance para lucir y para ganar siempre. Pero ahí tiene que ver con el nivel de sus jugadores, sobre todo. Sin quitarle responsabilidad sobre decisiones que tome, que finalmente él es el que determina a quién llamar y dónde tienen que jugar.

El resultado que la selección nacional obtenga hoy acá en Rancagua contra la representación ecuatoriana determinará, como lo reconoció Miguel en la conferencia de prensa de ayer jueves, si el equipo avanza hacia su objetivo de llegar a la Final o si fracasa.

No le da miedo, por lo demás, reconocer esta última palabra. E inclusive, con alguna sonrisa entre bonachona e irónica, adelantar que si no se logra el triunfo que le de el pase a la siguiente ronda, le van a venir palos y garrotes de sus críticos.

El problema es que el gran público mexicano claro que se puede identificar con un estilo dinámico, valiente y entregado (de hecho, creo que hay un romance entre los aficionados y el Piojo), pero lo que al final todos quieren y esperan es que lleguen los grandes triunfos. En el caso de un Mundial de Futbol llegar cuando menos al quinto partido y en el tema preciso de la Copa América ganar el torneo pues ya en dos ocasiones se ha sido subcampeón.

Con Miguel Herrera este es un asunto pendiente.  

 

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