A balón parado

Sin Márquez ni Guardado… El peor de los escenarios

Las casi seguras ausencias de Andrés Guardado y Rafael Márquez de la convocatoria de la selección mexicana de futbol para el partido del 10 de octubre contra Estados Unidos, representan un verdadero problema para Ricardo Ferretti.

Y escribo el “casi” porque, como se sabe, al menos en el caso Guardado, la Federación Mexicana de Futbol envió a su kinesiólogo a Holanda para intentar poner en condiciones al zurdo del PSV Eindhoven y lograr que la recuperación, en principio anunciada por el club en seis semanas, se reduzca de forma considerable.

No puede nadie desatender que al día de hoy, 23 de septiembre, faltarían 11 días para que los jugadores se concentren y 12 para que empiecen a entrenar bajo el mando de Ferretti.

Cualquier lesión pues que se presente en alguno de los 32 futbolistas “apartados” hace una semana, por más ligera que sea, va a significar un descarte definitivo.

El entrenador de futbol, y más uno con la experiencia que tiene Ferretti, siempre saldrá a decir que no pasa nada, que esto de las lesiones es parte del futbol y ellos siempre lo tienen en cuenta. Ya designará a sus sustitutos sanos.

Pero es labor de los críticos evaluar, de cara al público, el recuento y magnitud de los daños. Es incuestionable que sin estos dos jugadores la selección nacional pierde muchísima calidad y, también, liderazgo. Dos capitanes, para ser preciso.

De por sí con recursos precarios, por todo el descontrol dentro y fuera de la cancha que se ha vivido en los últimos meses, enfrentar a un seleccionado estadunidense que lleva cuatro años con el mismo entrenador y con una misma base de jugadores, sin Márquez y Guardado pone las cosas muy pero muy complicadas. Habrá que ver qué soluciones fabrica Ferretti, pero de que ambos estaban considerados para ser titulares, nadie lo podrá negar.

A esto hay que sumar que ni Vela ni Chicharito ni varios más pasan por su mejor momento.   

 

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