A balón parado

La MLS y el espejo en el que hay que empezar a vernos

Si uno mira con detenimiento e interés un partido de la MLS podrá al final demostrar, casi sin problemas, que esta Liga carece todavía de factores fundamentales ligados al concepto calidad. Se corre más de lo que se piensa. Se busca más el choque que eludir al adversario con habilidad. No hay un gran aporte de los entrenadores, en su mayoría, carentes de trayectoria atractiva. Hasta calificar de rudimentaria la propuesta de la mayoría de los equipos, lo llevaría a uno a acertar.

Pero el fenómeno social y de público que la Major League Soccer de Estados Unidos está logrando debe de ser estudiado, no sólo en México, sino en otros países con alto desarrollo futbolístico, con seriedad y respeto.

Ayer se jugó ante un abarrotado Yankee Stadium (50 mil espectadores), el primer clásico de la MLS de esta poderosa región conurbada que se agrupa en torno a Nueva York y Nueva Jersey. Perdieron los locales del City, pese a contar con el español David Villa como su rutilante estrella, por 1-3.

Pero lo de menos, por hoy, es el resultado. Las numerosas tomas en las que se muestran a los fanáticos, sobre todo los del City, absolutamente metidos en el partido, viviendo con pasión lo que se les transmitía desde la cancha, son para asombrarse. Esta idea de que la mayoría del público futbolero estadunidense es villamelona habría que irla desterrando. Además, casi todos traían una camiseta oficial de su equipo.

En la parte alta de las tribunas un nutrido sector de seguidores del NY Red Bulls, los visitantes, hacían lo mismo, igualmente ataviados con el jersey de su equipo.

Ayer vi también otro partido que bien puede ser considerado un clásico regional, entre Portland y Seattle y lo mismo. Un ambiente inmejorable, una verdadera fiesta en las tribunas y en la cancha goles y pasión.

Y lo que viene. La próxima temporada se suman Steven Gerrard, Frank Lampard y Andrea Pirlo. Y seguro algunos otros.  

 

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