A balón parado

La selectiva y rara justicia en el futbol mexicano

O corrige de forma urgente sus criterios de sanción y disciplina o la Liga Mx y sus principales directivos terminarán por convertirse en el hazmerreír de todos.

Cuando hablo de directivos de la Liga Mx tengo que incluir no sólo a su presidente, Enrique Bonilla, sino también a nombres como el de Héctor González Iñárritu y Eugenio Rivas, presidentes de las Comisiones de Arbitraje y Disciplinaria, respectivamente, que en teoría no dependen de la Liga, sino de forma directa de la Federación Mexicana de Futbol.

Esta semana ha quedado clara que la justicia que se aplica en el futbol profesional mexicano es selectiva y además un poco ciega.

Que el árbitro Peñaloza no haya incluido en su reporte del partido Cruz Azul-Santos que el jugador Joffre Guerrón lo agredió, es todo un caso que amenaza quedar como uno de los grandes misterios sin resolver. Hay quienes aseguran que la cédula arbitral, que se nos ha dicho es inviolable y no sé cuántas más, ni siquiera la redactó el propio árbitro, sino uno de sus asesores. Hay quienes aseguran que el hecho de que no apareciera con designación en los juegos de este fin de semana obedece a que fue castigado y no lo volveremos ver pitar otro encuentro en lo que resta del torneo.

Pero nadie habla de frente y con claridad.

Cierra la semana para la Liga y FMF, con otra decisión muy cuestionable, la que generaron los hechos de violencia suscitados en la cancha de los Mineros de Zacatecas. Se castiga de forma parcial o sesgada. Se sanciona a un jugador por meterse a la cancha de civil y agredir a un rival. Pero no se sanciona al equipo local, ni con advertencia de veto, ni con veto a su estadio. Ese equipo, coincidentemente, pertenece al Grupo Pachuca. Un grupo cuyo propietario o principal accionista, Jesús Martínez, se ha graduado en el arte de las relaciones públicas.

Una justicia selectiva lastima y genera heridas profundas en los afectados.

rafael.ocampo@milenio.com
twitter@rocampo