A balón parado

El León, un gran campeón no hay otra explicación

El León es un gran campeón. Es lo primero que hay que reconocer. El equipo dirigido estupendamente por Gustavo Matosas maniató por completo al América ayer en el Estadio Azteca. Nunca permitió ni siquiera que su rival se acercara a la idea de la remontada.

Los Panzas Verdes mostraron en todo momento una gran autoridad. La capacidad que exhibieron para controlar la pelota para darle toque a los de enfrente y para meterla en el momento preciso, los define como lo que ya dije: un gran campeón.

El joven portero William Yarbrough lució fenomenalmente seguro. La zaga conformada por Jonny Magallón, Rafa Márquez, Nacho González y Edwin Hernández... La media con Carlos Peña, José Juan Vázquez, Eisner Loboa y Luis Montes... El ataque con el incansable Matías Britos y el matador Mauro Boselli.

Y los cambios precisos: Hernán Burbano, Elías Hernández y Franco Arizala.

Todos destacadísimos. Pero me gustaría poner un poco por encima a Rafa Márquez, quien por primera vez se corona en México. Qué forma de jugar, aportando su experiencia y liderazgo. Dando sentido al juego y poniendo orden a riesgo inclusive de parecer regañón.

Matosas supo ajustar, sacando a Burbano y metiendo a Loboa, un cambio preciso para un partido de vuelta, con un marcador favorable 2-0.

Del otro lado hubo entrega y corazón, pero faltaron recursos y capacidad. Si algo quedó claro es que el América no puede encarar una temporada más con Narciso Mina como referente de área y que Raúl Jiménez se hizo chiquito. Tampoco bastó la creatividad y carácter de Rubens Sambueza, a quien le faltó acompañante.

Está claro que a las Águilas les hacen falta refuerzos, que llegaron al partido más importante de su historia reciente, el que les hubiera abierto las puertas a la gloria del bicampeonato, sin fuerza, siendo mejor que casi todos, pero menos que el León.  

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