A balón parado

Los Juegos de Río y la realidad del deporte mexicano

La cercanía de unos Juegos Olímpicos debe servir para revisar el estado que guarda el deporte de alto rendimiento en el país, una primera aproximación nos indica que éste, en 2016, no se encuentra mejor que hace cuatro años o que ocho o que 12.

Y eso que en estos últimos años se puede documentar un incremento notable en el presupuesto que el gobierno federal destina para este fin.

Jalisco sigue siendo la entidad federativa que mayor número de atletas aporta a la delegación mexicana, 20 de los 126 atletas que estarán en Río, o nacieron o son patrocinados o tuvieron su origen en programas patrocinados por este estado de la República, sin duda el más entusiasta en cuestiones de promoción deportiva.

La Ciudad de México, con 16 se sitúa en el segundo lugar. Nuevo León tiene nueve y el Estado de México, ocho... después con siete se encuentran Baja California y Chihuahua. Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Veracruz aportan seis cada uno.

¿Cómo incentivar el deporte de alto rendimiento? ¿Cómo lograr que el cuadro cambie para los próximos cuatro años, cuando los responsables del deporte a nivel federal cambian y en promedio apenas acumulan tres años en el cargo?

Recordemos que el proceso con el gobierno del presidente Peña Nieto inició con Jesús Mena como titular de Conade... De pronto éste quedó fuera y llegó Alfredo Castillo, con otro estilo y con otro proyecto.

Lo mismo casi pasó en el anterior sexenio, aunque el arribo de Bernardo de la Garza le dio mucho sentido y resultados. Dio lo mismo con el cambio de gobierno, como si se tratara de un puesto completamente político, vino el cambio por personajes leales, pero no incondicionales con el deportista, sino con el jefe que los puso.

Respeto a quienes acuden a los Juegos de Río esperanzados en que habrá medallas que celebrar. Ojalá y esto pase, desde ahorita hay que decir que estás llegarían en gran medida por el esfuerzo y organización de atletas, entrenadores y algunos buenos directivos, de las familias de estos, por supuesto. No porque podamos hablar de una política de Estado que tenga continuidad y congruencia.

rafael.ocampo@milenio.com
twitter@rocampo