A balón parado

Ahora entiendo un poco más a Juan Carlos Osorio

Habría que concederle a Juan Carlos Osorio, el entrenador de la selección mexicana de futbol, que las rotaciones a las que recurre de forma cotidiana no siempre son porque así las conciba.

Es terco el colombiano, pero no tanto. O no al grado de atentar contra su propio proyecto. En muchas ocasiones, como en los partidos que dirigirá en esta fecha FIFA (el sábado contra Nueva Zelanda y el próximo martes contra Panamá), simple y sencillamente no es posible recurrir a los jugadores que uno creería serán titulares.

Hay que restar ahora a Jonathan dos Santos, a quien de verdad de antojaba ver por el buen momento que éste guarda con el Villarreal de la Primera División española… Y bueno, también al defensor centra Oswaldo Alanís, cuyo llamado tantas críticas generó pues no viene jugando en su equipo, el Guadalajara.

Qué difícil es ser seleccionador nacional en estos tiempos que corren.

Escuché a Fabio Capello, el italiano ex seleccionador de Rusia e Inglaterra, decirle al periodista José Ramón de la Morena (ahora conductor de El Transistor, en la estación de radio Onda Cero, en España), que no volvería a dirigir a un representativo nacional. No hay nada qué hacer, ni nada qué ganar con una selección que no tenga activa a una generación brillante de futbolistas, fue la conclusión del exitoso ex director técnico del Milan y del Real Madrid.

Capello dice que no hay manera de trabajar con una selección, no hay tiempo para establecer un estilo, mucho menos una filosofía. Los días de entrenamiento o práctica son nulos. Todo se va entre viajes y conferencias de prensa.

Por ello, esa es su gran conclusión, las selecciones que ganan títulos se dirigen prácticamente solas y por el talento no de una sola figura, sino de la conjunción de varias de ellas. España, Alemania, cualquiera de las que han ganado los mundiales, son la viva expresión de esto.

Ahora entiendo un poco más los límites de Juan Carlos Osorio.

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