A balón parado

Jesús Corona y su traicionero carácter

Uno entiende que los jugadores salgan extremadamente calientes de un partido tan disputado como el que protagonizaron anoche Cruz Azul y Tijuana. Hasta el último segundo del juego el drama estuvo presente en el Estadio de La Máquina.

Los dirigidos por Luis Fernando Tena consiguieron su pase a la Final de la Concachampions, con un 2-0 a favor que mantuvo en vilo a los seguidores de ambos equipos pues con una anotación de los Xolos, el pase hubiera sido para ellos debido al 1-0 con el que ganaron en el partido de ida.

Bueno pues en medio de ese ambiente crispado al máximo, de disputas y alegatos, de empujones inclusive entre los jugadores, hay que hablar de Jesús Corona, el extraordinario portero cruzazulino. Y hay que criticar a Chuy pues terminó expulsado por el árbitro Paul Delgadillo cuando ya había concluido el partido.

Con esto no va a jugar, cuando menos, el partido de ida de la Final contra el Toluca. Y todo, otra vez, por su incapacidad para dominar su traicionero carácter. Otra muestra más de que, pese a todo lo que ha vivido y sufrido por no controlar su ira, sigue siendo un poco el mismo.

Corona fue amonestado en los últimos minutos del partido por lo que el árbitro consideró pérdida intencional de tiempo. Aún así, a punto de concluir el juego, con el balón en sus manos le dejó un poco el codo en el rostro a Javier Gandolfi, que frustrado por no hacer más daño, lo acosó antes de que hiciera su despeje. De paso, Corona empujó al argentino.

Cuando segundos después el árbitro pitó el final, Corona debió de haber salido corriendo a su vestidor, pues se sabía que sería provocado por unos furiosos jugadores rivales. Pero no, el pleito lo llama y camino tranquilo, como esperando que lo fueran a buscar. Y eso sucedió. Y le sacaron la roja. Y después de ello seguía prendido, buscando seguir alegando y retando. Jesús no aprende. A ver si esto no le afecta en la selección nacional.

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