A balón parado

Hora de agradecer a extranjeros y naturalizados

Un agradable juicio unánime se impone para definir como muy agradable estas primeras seis fechas del torneo.

La tendencia inicial se sostiene: partidos espectaculares, planteamientos abiertos y agresivos por la casi totalidad de los entrenadores… Grandes goles, muy buenas acciones individuales y colectivas. Casi no ha habido empates…

Muchos de los elementos que uno espera de una competición futbolística se han dado. Pero siempre hay algo que no gusta o que inquieta o que genera malestar. Y aquí también puedo decretar, si no unanimidad, sí mayoría: la poca participación en estos logros de los jugadores nacidos en México… O dicho de otro modo: el “excesivo” protagonismo de los extranjeros y naturalizados.

Ahí están los nombres que encabezan la tabla de goleo, para no ir más lejos: Emanuel Villa, Ariel Nahuelpán, Darío Benedetto, Mauro Boselli, Dayro Moreno… Y más: Matías Britos, Gignac, Cardona, Funes Mori, Furch, Albín…

Los primeros goleadores nacidos en México que aparecen de forma destacada entre los principales anotadores son Oribe Peralta, Christian Bermúdez y Carlos Peña (en el 13, 14 y 15), con tres cada uno…

Me parece válida la posición de quienes reclaman mayor protección para el jugador nacido en México. Pero yo no creo que la principal razón de una Liga de futbol sea la de producir jugadores para la selección nacional. Lo primero que debe de buscar es divertir, entretener, generar interés y pasión.

Sin todos estos jugadores extranjeros y naturalizados presentes no estaríamos presenciando y gozando este campeonato que tanto ha gustado. Aceptando que hay excepciones, la calidad de la mayoría con ese registro es lo que ha propiciado que haya competitividad y exigencia.

Les aseguro a todos los que están preocupados por la selección, que hay jugadores nacidos en México suficientes como para que el Tuca Ferretti escoja sin problemas 22 o 23 futbolistas.

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