A balón parado

Hizo falta anoche lo más importante

Al enorme negocio que representa montar un partido de futbol en el estadio deportivo más impactante que hay en el mundo, el de los Vaqueros de Dallas, le falta un campo de juego digno…

Qué imagen tan espantosa aquella que vimos anoche, esa en la que Lionel Messi intentó apoyarse sobre su pierna derecha y el “césped” se levantó como un viejo tapete, haciendo derrapar al astro del Barcelona.

¿Qué tipo de partido se puede llevar a cabo sobre un campo en esas condiciones? Pues uno en el que los futbolistas no van a actuar con confianza, en el que asumirán que lo mejor es cuidarse de alguna lesión, sea por resbalón o por un atorón en la seca, dura e irregular superficie.

Pero este tipo de situaciones se dan, hay que decirlo de forma clara, por una doble moral que nace de la ambición de los directivos de ambas selecciones que pactan estos partidos.

Por ganar una muy buena cantidad de miles de dólares ponen en riesgo le salud misma de sus estrellas, que son las que de principio a fin les permiten cobrar lo que cobran… ¿Cómo puede ser posible que no se le exija a los organizadores montar una cancha estable, saludable, apropiada para llevar a cabo un juego de este nivel? En el país en el que el dinero todo lo puede por supuesto que esto es posible…

¿Cuánto creen que generó un partido como el de anoche en el AT&T Stadium? A lo que se recauda por entradas (un boleto promedio bien puede situarse en los 50 o 60 dólares), hay que sumar lo que se ingresa por conceptos como estacionamiento, venta de souvenirs, bebida, comida…

¿Les gusta, conservadoramente hablando, un ingreso de 7 u 8 millones de dólares? Bueno pues lo único que hizo falta para completar anoche el gran show, fue lo más importante, la mejor cancha…

¿De qué sirven los enojos de un entrenador como Gerardo Martino o las protestas y recelos de figuras como las ya citadas si al final no se traducen en actos de consciencia previa de sus dirigentes? 

 

rafael.ocampo@milenio.com

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