A balón parado

Hirving Lozano todavía no es una verdadera estrella

Las verdaderas estrellas en el futbol son las que definen los partidos, no hay que olvidar esto. Y hay un momento en el que a cualquier joven promesa se le llega la hora y tiene que demostrar que está para algo más que para generar expectativas. Un joven con talento tiene que madurar, tiene que dar el gran paso. ¿Cómo? Siendo fundamental para su equipo o selección y definiendo a favor los partidos.

Es el cuadro de exigencia que tiene que asumir, por ejemplo, Hirving Lozano. El multielogiado delantero de los Tuzos del Pachuca de que tiene condiciones llamativas, que lo ubican como un jugador especial, nadie podrá decir algo en contra.

Pero la tarde de ayer, al arrancar la participación de la selección mexicana en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, se quedó corto. Tuvo Hirving dos enormes posibilidades de generar el tercer gol cuando el marcador favorecía a los nuestros... Pero no pudo. Se hizo un poco bolas, le faltó velocidad de movimiento, capacidad para pegarle a la pelota como se debía.

El equipo que dirige Raúl Gutiérrez tuvo que aceptar el empate final a dos goles ante los alemanes, cuando pudo ganar ese partido sumando todos los valores que estuvieron presentes.

No estoy por la labor de establecer un juicio negativo y total sobre Hirving Lozano. Pero entre tanto elogio medido y argumentado y tanta zalamería barata que lo ha rodeado casi desde que debutó en la Liga Mx, no le haría nada mal que empiece a sentir que de él se espera algo que no está dando.

Aquí quizá se entienda el por qué no han venido por él equipos europeos. Y lo mismo pasa con Jürgen Damm y algunos otros.

El paso que le hace falta dar a Hirving solo lo va a dar si su entorno lo hace consciente de que le falta lo más importante para ser una verdadera estrella del futbol, esas que definen a favor los partidos. Se le puede decir al oído o de forma pública, pero hay que decírselo.

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