A balón parado

Un Frankestein que se come el arbitraje

Como se advirtió el 7 de noviembre pasado, cuando se anunció el regreso de Edgardo Codesal a la Comisión de Arbitraje, el futbol mexicano ha construido un verdadero Frankestein que amenaza con devorar la de por sí poca dignidad con la que se desarrollaban los integrantes de este sector.

Y es que nunca quedó claro quién iba a mandar en una Comisión que hace muy mal su trabajo cuando cada fin de semana sus deficientes resultados se convierten en la comidilla de todos.

Llegó Codesal, aparentemente respaldado por todos, pero no se le dio el poder pleno pues en una decisión a todas luces absurda la Federación Mexicana de Futbol decidió mantener como “Presidente” de los árbitros a Rafael Mancilla, un personaje que no ha demostrado tener más méritos para estar en ese puesto, que las influencias que lo hicieron llegar ahí.

Al arrancar la presente temporada, Codesal y Mancilla quisieron dar una muestra de unidad, presentándose juntos en una conferencia de prensa, pero a lo largo de las semanas ha quedado claro que uno va para un lado y el otro para el sitio distinto.

Codesal es el que aparentemente manda, pero tiene un jefe, nada contento con ese estado de cosas, que no se sabe qué hace ya en su cargo. Los resultados son terribles. Los árbitros hacen cada jornada peor su trabajo. Ya no se habla de futbol en México, de buenos goles, de táctica, de aciertos y errores de los entrenadores y jugadores. De lo que se habla es de los increíbles yerros de los silbantes.

Hacen tal mal su trabajo que hasta se pone en duda la honestidad de directivos en temas tan delicados como el descenso.

LA FMF debe decidir de inmediato. Debe acabar con ese monstruo de dos cabezas: Edgardo Codesal o Rafael Mancilla. Uno u otro, pero no juntos. Aquí, con este punto, empieza cualquier programa de trabajo serio para que los árbitros dejen de ser los tristes protagonistas de un juego en el que no lo son. 

 

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