A balón parado

Una Final que amenaza aburrir

Esta Liguilla sólo ha sido intensa, ha carecido de ambición y de calidad. Que tres de los cuatro partidos de semifinales quedaran 0-0 es un símbolo de la pobreza con la que se ha jugado esta instancia, otrora garantía de emociones y goles.

No tendrían por qué cambiar las cosas de la noche a la mañana y la Final entre los Tigres y el América se anticipa como un duelo cerrado en el que ninguno de los dos entrenadores estará dispuesto a regalarle algo al rival debido a alguna ingenuidad confundida de ambición.

El favorito tendría que ser Tigres si uno apela a la forma en la que cerraron el torneo y a la seguidilla de juegos que tienen sin perder. Es cierto que en la fase final no han ganado ninguno de los cuatro partidos que han jugado y están en la Final gracias al segundo sitio que ocuparon en la tabla general.

El América en cambio ha tenido un cierre muy irregular. Tan solo en la Liguilla han ganado 2 partidos, empatado uno y perdido otro. En estos dos partidos se han quedado sin hacer gol.

Pero la sensación que deja el equipo de Antonio Mohamed es la de una escuadra especuladora, que antepone el orden defensivo a cualquier otro objetivo.

Tigres presenta la baja por lesión de su capitán y para muchos mejor jugador, el defensor central Juninho. En la final puede pesar su ausencia siempre y cuando el América se decida a atacar.

El América voluntariamente ha dejado de lado a Paul Aguilar, por una indisciplina que no se ha aclarado pero que lo tiene alejado del primer equipo. Y también la del argentino Gonzalo Díaz, quien apenas empezaba a dar muestras de su calidad y aporte.

Tendrán que hacer consciencia plena americanistas y universitarios de que el cuadro lógico con el que uno espera este duelo por la corona del futbol mexicano no es de entusiasmo desbordado.  


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