A balón parado

Falta poder y falta diálogo para cambiar al deporte nacional

Era una batalla perdida. No se puede limpiar de cacicazgos el deporte mexicano desde el gobierno. Aunque en el papel y en teoría resulte algo sencillo de imaginar, no tiene ningún funcionario tanto poder para lograrlo.

Ni poder. Ni tiempo para hacerlo.No es algo que se pueda lograr en un sexenio, mucho menos en tres años que es lo que, si aguanta y lo aguantan, tiene Alfredo Castillo, el director de la Conade, para cumplir con los objetivos que ha hecho públicos.

Tendrán que deshacerse de esos directivos nocivos que sólo ven por sus intereses los propios atletas, sus entrenadores, los padres que participan poniendo dinero, alma y corazón en el desarrollo de sus hijos.Hasta las empresas que llegan a patrocinar las actividades de esas federaciones deben de ejercer presión... Alguna manera legal tendrán que encontrar para emanciparse y liberarse de lo que las aprisiona y no les permite crecer.

Desde el gobierno se puede exigir honestidad, comprobación impecable del dinero que otorgan, aplicar auditorías, pero no se puede pretender poner presidentes de federaciones o cambiar a uno por otro. Si ese es el camino que se selecciona va a toparse cualquiera que lo intente con lo que está pasando ya.

¿Y qué es eso? Lo que difundió ayer el presidente del Comité Olímpico Mexicano, Carlos Padilla Becerra. Esto de que diez federaciones mandaron una carta al Comité Olímpico Internacional denunciando injerencia del gobierno mexicano en sus actividades. Y, en consecuencia, el riesgo de quedar fuera, por ejemplo, de unos Juegos Olímpicos. Así funcionan las cosas. Creo yo que ha faltado estrategia y diálogo. No pueden descalificarse las sanas intenciones de Castillo, quizá sí ciertos métodos que ha utilizado.

A falta de fuerza, diálogo y alianzas. Es una máxima de la que no se puede apartar nadie que de verdad busque un cambio.


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