A balón parado

Enojado, mal encarado y lo que sea, Decio tiene razón

Tras la cara de hartazgo con la que se presentó a hablar sobre el tema Querétaro-Oceanografría, tiene razón Decio de María, el presidente de la Liga MX, cuando elimina cualquier responsabilidad de la organización que representa en la desafortunada historia que ha tenido al empresario Amado Yáñez como principal protagonista.

Cuando este hombre solicitó ingresar como propietario al futbol profesional mexicano nadie lo cuestionaba, ni se dudaba de la honorabilidad de su empresa, quizá la más grande proveedora de servicios de la paraestatal Petróleos Mexicanos. Los cuestionamientos y acusaciones aparecieron tiempo después y han llegado a tal punto que hoy Yáñez al parecer ha huido para evitar enfrentar a la justicia mexicana.

Decio de María reiteró que hasta el momento de su comparecencia ante los medios (las 4 de la tarde de ayer), nadie del SAE (Sistema de Administración y Enajenación de Bienes) se había puesto en contacto con él. Y es que se supone que esta dependencia gubernamental es la que estaría interviniendo administrativamente las propiedades de Yáñez en el futbol mexicano.

El presidente de la Liga MX fue reiterativo en señalar que tendría que ser el SAE quien marque los pasos a seguir, en el entendido de que su intervención tiene que garantizar la operación de los clubes. Después de que terminen las investigaciones y juicios, se sabrá qué sigue. Se puede dar el caso de que se le pida a la Liga que remate o venda estas propiedades.

No hay forma pues de imputarle ninguna responsabilidad a la Liga MX. Era imposible saber que un nuevo socio iba a aparecer imputado de un fraude millonario meses o años después de que este llegara con sumas de dinero muy atractivas a reforzar el negocio.

Pero de lo que sí debe de hacerse responsable De María y compañía es del bienestar de jugadores, cuerpo técnico y de auxiliares de Querétaro y Delfines.

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