A balón parado

Elogio al más valiente

Si en algo puede uno consolarse en este desesperante cierre de la fase regular del torneo, es en el León. Ahí viene el bicampeón, situado ya en posición de Liguilla y con muchas posibilidades de escalar hasta un sexto o quinto lugar que lo haga defender su condición de el mejor.

Si los dirigidos por Gustavo Matosas son capaces de ganar sus dos últimos compromisos, ante el Puebla de locales y visitando a los Xolos de Tijuana, terminarán con 27 puntos, más de los que creo podrán hacer el Pachuca y los Jaguares de Chiapas, que por ahora se sitúan por encima de ellos.

Lo que no veo  ya es a los esmeraldas fuera de la fase final del torneo. Y en esto tiene uno que reparar pues han llegado aquí gracias a su valentía. El León es el único equipo que no ha empatado en el certamen. Sale siempre a ganar o a morir, como debería de ser siempre en este deporte, en donde el empate tendría que imponerse como la necesaria paz de una encarnizada batalla y no como el resultado imaginado y deseado en el que parece haberse convertido para la gran mayoría de los entrenadores.

Me da un enorme gusto que este torneo, que este sistema de clasificación tan criticado a veces, le esté permitiendo a un entrenador, a unos jugadores y a una directiva que no se andan con actitudes contemplativas y mediocres, situarse en posición de convertirse en el nuevo tricampeón del futbol mexicano, el único que existiría por cierto desde que existen los torneos cortos.

No hay que olvidar que el León perdió durante toda la campaña a su líder Rafael Márquez (que decidió irse al futbol italiano) y a su estrella Luis Montes (fracturado con la selección nacional poco antes de empezar el Mundial). Hoy sus refuerzos empiezan a funcionar y otros jugadores, como el Gullit Peña decidieron despertar.

Pero por encima de ellos sobresale Matosas. Él es el que transmite los mejores valores, empezando por el atrevimiento, la osadía, la valentía.  

 

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