A balón parado

El Draft y el abrazo de Peláez y Mohamed

El Draft o Régimen de Transferencias es la muy particular y original manera en la que el futbol mexicano resuelve varios de sus temas. En ninguna Liga profesional de este deporte en el mundo, directivos, entrenadores, promotores y representantes se otorgan cuatro o cinco días de convivencia, actualización y negociación.

Tenía muchos años sin aparecerme en el Draft. Desde aquellas primeras reuniones que se alternaban entre Cancún y Acapulco. Cómo olvidar la presión y las ansias por ganar la nota, por meternos a los salones donde se llevaban a cabo las sesiones de trabajo de los directivos, convenciendo a los empleados de los hoteles para que me dejaran pasar y situarme en algún lugar donde pudiera ver y escuchar lo que ahí se decía sin que se dieran cuenta de mi presencia.

Hoy todo ha evolucionado. Todo es más abierto. Llegué al hotel sede, caminé por los pasillos que también hacen las veces de lobby, entré al restaurante y cómodamente sentado, platicando con amigos, saludé a todo el que quise y quiso platicar.

En una mesa Ricardo Peláez con toda su comitiva, que incluye a Nacho Ambriz… En otra, Agustín Manzo, Sergio Bueno, Robin Álvarez, del Cruz Azul… La gente del Toluca, con Pepe Cardozo… Los de Xolos… Los de Veracruz… El ingeniero Rodríguez, de los Tigres… Paco Bracamontes de los queridos Pumas… La gente de todos los equipos de la División de Ascenso.

Uno se entera de negociaciones, uno ve cómo se saludan o se ignoran. Uno mira cosas… Ayer por la tarde lo que más me impactó fue el abrazo y la plática entre Ricardo Peláez y Antonio Mohamed… Vi cómo Ricardo le hizo una seña de saludo, cómo el Turco caminó hacia él, se abrazaron, platicaron, se volvieron a abrazar.

Parece que no hay lío que no puedan resolver los intereses que se manejan en esta enorme familia. Todavía no veo a Matosas y a otros… Pero este miércoles es el día fuerte.

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