A balón parado

¿Desequilibrantes o desequilibrados?

Estará obligado Antonio Mohamed a salir a atacar el próximo domingo en el Azteca. Obligado, para ser más preciso a algo todavía más complicado: a darle la vuelta al marcador.

Seguramente se verá torpe, poco imaginativo… Le faltarán recursos al argentino pues lo suyo lo suyo, lo que mejor sabe hacer, es parar un equipo “equilibrado” sobre la cancha. Uno que mete el primer gol y se dedica a administrarlo, a jugar con la desesperación del rival.

La gran virtud del argentino puede también ser su tumba. Toda esta torturante campaña, cargada de rumores que lo pusieron en entredicho, puede quedar en un triste adiós, sin el campeonato que casi todo mundo le entregó en este semana, en este guión armado de su victimizada despedida.

El gran problema de Mohamed y del americanismo es que tendrán a un rival que sabe mejor que ellos defender un gol de ventaja. Cuando menos Ricardo Ferretti lleva más tiempo que Mohamed dedicándose a este arte de “administrar” y sacarle jugo a las magras ventajas. De hecho, esta temporada el brasileño demostró que para triunfar en la liguilla no es necesario ganar partidos ni anotar goles.

Los Tigres son toda una muralla atrás que no ha resentido la ausencia por lesión de su líder Juninho y, en la medida en la que el rival les otorgue espacios, seguramente lucirán en el contragolpe por la velocidad y habilidad de gente como Damián Álvarez, Guerrón y Burbano.

Mohamed dijo después del partido que tienen jugadores desequilibrantes y que con ellos y el apoyo del público podrán revertir la situación y coronarse.  Ya se verá. Por lo pronto, varios de sus jugadores más que desequilibrantes parecieron desequilibrados, como Pablo Aguilar y el mismo Sambueza, que sobre todo el primero debió de irse expulsado. Y del auxiliar de Mohamed ya ni hablemos, protagonizando una lamentable protesta contra el árbitro.  

 

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo