A balón parado

Cruz Azul y su pretencioso caminar de reversa

El Cruz Azul vive al revés. Primero contrata jugadores, luego cambia entrenador, trae nuevos refuerzos y luego, al final, decide nombrar al director deportivo. Bonito desorden.

En cualquier equipo de futbol exitoso de este planeta las cosas suceden de forma contraria: se define al director deportivo, éste busca al entrenador o director técnico adecuado para el proyecto y una vez cumplida esta tarea se deciden los refuerzos.

Pero no, en el Cruz Azul están convencidos que el orden de estos factores no altera su producto.

Qué equivocados están. Que el licenciado Guillermo Álvarez Cuevas, presidente de este equipo, revise la forma en la que trabajan los equipos exitosos tanto en México como en otros lados del mundo. Habitualmente, es el "director" o "presidente" deportivo el que inicia los proyectos.

Pero con los cementeros lo que privó fue un orden absolutamente fuera de lugar, como tantas cosas en este club, que no ha podido conseguir un título de Liga en los últimos 18 años. Según explicó la mañana de este miércoles Billy, como cariñosamente se le conoce al mandamás cruzazulino, no podían anunciar la llegada de Eduardo de la Torre porque éste tenía un contrato que cumplir con la televisora (Fox Sports) en la que trabajaba como comentarista.

Hágame usted el favor. En un medio acostumbrado a ajustar los contratos de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda que se salga a dar esta explicación suena casi casi a un invento para justificar otras cosas.

A ver qué hace ahora el famoso Yayo de la Torre al frente de un proyecto que no armó. Nadie puede testimoniar que se lleve bien o se identifique con Tomás Boy, el entrenador. Tampoco se sabe si él hubiera contratado a los refuerzos que llegaron en este último mercado o en el anterior. O si se mantienen jugadores que, en una de esas, hubiera preferido retirar del plantel.

En fin, en qué complejidades se sabe meter este equipo.


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