A balón parado

Cruz Azul y América… Tan cercanos, tan lejanos

El próximo sábado se enfrentan Cruz Azul y América. Un clásico con mucha historia que nada tiene ya de joven. Chocarán dos realidades radicalmente distintas.

Las Águilas, desde la llegada de Yon de Luisa a la presidencia del equipo y el nombramiento de Ricardo Peláez como máximo responsable deportivo, se han convertido en un proyecto consistentemente ganador.

Los cementeros no han podido ganar un título de Liga desde 1997 y si bien pueden presumir el subcampeonato de la Libertadores en 2001 y el título de la Copa MX y el de la Concachampions en años recientes, mantienen una deuda enorme con sus aficionados.

Gracias a que existen líneas perfectamente definidas de trabajo, criterios bien establecidos para la búsqueda y formación de jugadores y hasta la definición de un estilo de juego, es que el América ha mantenido un paso ascendente con distintos entrenadores en este proceso de Peláez: Miguel Herrera, Antonio Mohamed y Gustavo Matosas. Los tres entregaron títulos. Ahora con Ignacio Ambriz se mantienen en lo alto de la tabla, con cuatro triunfos consecutivos en los que sólo han aceptado un gol en contra.

El Cruz Azul parece estar hecho bolas. Trajeron para esta temporada a un entrenador, Sergio Bueno, de ideas abiertamente ofensivas y a una gran cantidad de refuerzos que no aparecen. O no al menos en el papel que se les había destinado. El equipo, cuya dirección deportiva ejerce Agustín Manzo, da la impresión de que contrató a lo loco. Pero además, en el caso del argentino Fernando Belluschi, no ha podido ni destrabar una serie de líos administrativos que le permitan ser registrado. Otro, el también argentino Federico Carrizo, procedente del Boca Juniors, se ha convertido en un fantasma que no aparece ni en la banca.

No estaría mal que el Cruz Azul revise e imite lo que el América está haciendo en el campo del orden y de la congruencia. No todo es gastar y gastar.

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