A balón parado

A Chivas no lo mató el error del "Gullit"

Nada resume mejor el pésimo planteamiento del Guadalajara en el segundo tiempo ayer por la tarde en el Estadio Azteca, que la descripción del segundo gol de los locales, el que dirían los clásicos, a la postre significó la eliminación de los rojiblancos.  

Las Chivas pasaban a semifinales con el empate a uno que en ese momento imperaba en el marcador. Sin embargo, tras aguantar el cerco ofensivo que les impusieron las Águilas al arrancar la segunda mitad, se hicieron dueños de la pelota y decidieron atacar. Cerca del área que defendía Hugo González perdieron la pelota y los sorprendieron en un contragolpe que ejecutó de forma perfecta Carlos Darwin Quintero. El colombiano deshizo a la defensa y centró a la posición de Oribe Peralta que no sin ciertas dificultades la metió a la izquierda de Rodolfo Cota.

A Chivas le faltó oficio. No supo entender que el obligado a atacar y a atacar era el rival y ellos bien pudieron apostar al contragolpe, tan bien solidificados atrás como se habían mostrado.

La realidad es que la posición ofensiva que ordenó Matías Almeyda no tenía sustento real pues a sus jugadores les faltó imaginación. Facilitaron con centros sin veneno alguno la labor defensiva de los dirigidos por Ignacio Ambriz.

Y quedaron eliminados casi sin meter las manos. Chatos al frente, haciendo jugadas inútiles porque se hacían en zonas del campo donde no pesaban.

La clave de la derrota rojiblanca para mí no fue el penal errado por Carlos Gullit Peña. Por supuesto que hubiera sido grandioso para ellos ponerse en ventaja en el marcador.

El punto es que cuando el Gullit estrella el balón en el travesaño, las Chivas seguían estando en semifinales.

Del lado del América hay que reconocer la entrega de sus jugadores que pelearon con todo su pase a las semifinales. Más que futbol anoche en el Azteca lo que mostraron fue carácter y eso por supuesto que es material valioso en una Liguilla.  

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