A balón parado

Si Chiquimarco lo expulsa Suárez la hubiera librado

Una mordida en un Mundial de futbol se paga cara. La FIFA ha puesto un rasero muy alto para este tipo de agresiones al anunciar hoy que Luis Suárez, la gran figura de la selección uruguaya, ha sido suspendido por nueve partidos tras agredir de esa forma al defensor italiano Giorgio Chiellini.

Se esperaba una sanción menos severa, hay que decirlo. El rango iba de la simple multa económica hasta la sanción por uno o dos partidos, lo que hubiera sucedido si el árbitro del partido, el mexicano Marco Antonio Rodríguez, se hubiera percatado de la acción y lo hubiera expulsado.

El problema para Suárez es que no fue sancionado al momento y gracias a las nítidas imágenes de televisión que lo denuncian, su mordida se convirtió en un asunto rápidamente reproducido en redes sociales, generando miles de burlas.

Tuvo que intervenir la FIFA que decidió abrirle un expediente disciplinario para el cual tuvo que recurrir a antecedentes de conducta de este jugador. Ahí aparecen cuando menos dos mordidas más a otros colegas y también un escándalo a partir de insultos racistas que propinó a otro.

Eso es lo que está tomando en cuenta la organización que preside el suizo Josep Blatter para fundamentar tanta dureza. Nueve partidos de Copa del Mundo (eliminatorias incluidas) es muchísimo. Seguramente no hay antecedentes con sanciones parecidas.

Entiendo que morder a un adversario no es la agresión más convencional, pero dentro de una cancha pasan cosas peores. Insultos hirientes, golpes bajos, codazos a la cara, fracturas de huesos, entre otros. Para mi la FIFA se equivoca anunciando una sanción tan severa. Como otras veces ha sucedido, parece que sólo quiere quedar bien con el entorno que empezó a condenar al estupendo futbolista uruguayo.