A balón parado

La de Brasil, una Copa muy salvaje

Si la de Brasil será más allá de las canchas la Copa del Mundo de Futbol de la protesta y de la tensión social, con notorios grupos políticos y ciudadanos dispuestos a boicotearla y un gobierno empeñado en que ésta se realice sin mayor alteración, tendrá que ser recordada también como la competición en la que se olvidaron los más elementales principios de responsabilidad médica para con jugadores lesionados.

Y no me referiré para ilustrar esta situación a lo que han sufrido jugadores como Luis Montes o Ricardo Montolivo, quienes resultaron fracturados el sábado pasado en duelos de preparación de las selecciones de México e Italia, respectivamente.

En el caso de ambos resultó de tal gravedad lo que les ocurrió que hace imposible cualquier posibilidad de que se repusieran y llegaran a jugar, si es que fuera el caso, ni siquiera la gran final de la competición que se inaugurará en Sao Paulo el próximo jueves 12 de junio y terminará en Río de Janeiro un mes y un día después.

Me llama la atención que la FIFA, esta multinacional que dice representar los mejores valores del futbol, no realice ninguna observación a la forma en la que varios jugadores de gran prestigio están siendo literalmente forzados a recuperarse en tiempos nada recomendados para estar presentes en el torneo.

El colombiano Radamel Falcao, el uruguayo Luis Suárez y el chileno Arturo Vidal son los mejores ejemplos para ilustrar esta situación. Sobre todo los dos últimos. Fueron operados de los meniscos en una de sus rodillas hace apenas cosa de dos semanas y ya se les ha permitido enlistarlos entre los 23 jugadores que representarán a su futbol.

¿Tiene pensado la FIFA, a través de su reconocida Comisión Médica, establecer una prueba para constatar que estos tres jugadores (hay varios más entre ellos Diego Costa y Cristiano Ronaldo), están realmente recuperados y con capacidad para regresar a las canchas sin sufrir una lesión más grave debido al nulo tiempo de recuperación de la anterior?  

 

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