A balón parado

Brasil 2014, una Copa del Mundo que preocupa


No va a ser la de Brasil una Copa del Mundo fácil de organizar. No lo ha sido hasta el momento. Muchos brasileños mantienen su indignación por la enorme cantidad de dinero que el gobierno destinó al servicio de la FIFA para que su máximo negocio no sólo le resulte redituable, sino se vea muy bonito.

Inversión que por cierto nadie les puede explicar vaya a convertirse en más dinero y este excedente alcance a beneficiar el combate a la pobreza o al fortalecimiento de sectores como el de la salud o educación.

La amenaza de manifestaciones multitudinarias en las sedes y en los días de los partidos se mantiene. Ya sucedió algo así en la Copa Confederaciones de junio pasado. Y se cree que si el gobierno de la presidenta Dilma Roussef no negocia seriamente el caos puede ser mayor y el riesgo de que algunos partidos pudieran ser suspendidos es real.

Este miércoles en la Costa de Sauípe, en el paradisíaco resort que la FIFA contrató para llevar a cabo el sorteo del Mundial (a unos 80 kilómetros de Salvador de Bahía), habrá toda una comparecencia ante los medios de mandos del gobierno brasileño.

Muy temprano hablará el Ministro del Deporte, Aldo Rebelo. Luego aparecerá el Ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo. En la misma sesión aparecerá el Ministro de Defensa, el General Jamil Megid Junior. Por la tarde, el Ministro de Turismo, Vinicius Lummertz.

También tendrán que dar un informe preciso los encargados de cada una de las 12 sedes de la Copa del Mundo.

Tras escuchar lo que respondan a cuestionamientos de una prensa crítica, por la tarde se podrá tener un idea más clara de cómo saldrán las cosas en el evento que acaparará la atención de miles de millones de telespectadores en todo el mundo del 12 de junio al 13 de julio del año que entra.

Mientras lo que se ve no da lugar demasiado al optimismo. Hay estadios inconclusos, donde se han presentado accidentes severos. No hay carreteras buenas, no hay hospedaje suficiente y la delincuencia no está contenida.

 

rafael.ocampo@milenio.com