A balón parado

Si "Billy" se aleja, recuperaría el control de un buque en picada

Suena paradójico, pero la única manera que tiene Guillermo Álvarez Cuevas de seguir teniendo el control del Cruz Azul, es alejándose de sus actuales responsabilidades.

Billy Álvarez debe de hacerse de los servicios de un equipo directivo probado y capaz. Gente que le garantice que los atractivos recursos materiales que se disponen para hacer campeón al equipo cada seis meses sean utilizados con efectividad.

Lo que no puede seguir pretendiendo este hombre, habitualmente amable y gentil, es seguir manejando él al equipo, autorizando o desautorizando cualquier contratación o movimiento importante que se haga al seno de este club de futbol.

Es evidente que quienes están contratados por él en estos momentos no han demostrado capacidad y han entregado resultados vergonzosos. No solo debería de haber renunciado el entrenador Tomás Boy, sino directivos como Eduardo Yayo de la Torre, quien hace las veces de director o presidente deportivo. A unos días de que se anunció la salida de Boy, la noche del pasado sábado tras concretarse la derrota de locales ante el Puebla, lo que parece que viene en el Cruz Azul es más de lo mismo.

Y claro. ¿Cómo podemos esperar algo diferente si lo que siguen tomando decisiones son los mismos personajes amarrados a una cauda de intereses que ha resultado nociva? ¿Cómo esperar algo revolucionario en gente pequeña en objetivos, comodina y mediocre?

Por ello lo que viene es un entrenador sin perfil exitoso. Por ello se habla de la llegada de Rubén Omar Romano, de José Cardozo… Nadie va más allá del escenario ya probado.

Cruz Azul necesita una verdadera revolución. Ninguno de los que aparecen ahora al frente parece estar al alcance del reto. Para ganar campeonatos en este futbol de nuestros días se requieren cosas que este grupo directivo no tiene.

Está en manos de Billy Álvarez tomar la decisión que alejándolo lo ayudaría a recuperar el control de un equipo a la deriva. 

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