A balón parado

Ay, nuestros políticos Ay, nuestros legisladores

Los políticos, como ninguna otra especie que habita en la tierra, huelen con claridad los aires del oportunismo. Saben cuándo tienen que aparecer en los medios y cobrar protagonismo, sin importar si las razones que los lleven a aparecer ante las grandes audiencias, son legítimas y, sobre todo, auténticas.

No sé sí celebrar o lamentar pues el súbito interés de una muy buena cantidad de diputados y asambleístas (en el caso del Distrito Federal), que de la noche a la mañana se volvieron los más fieros defensores de hacer cambios en las leyes que castigan la violencia en los estadios de futbol.

Por un lado me parece positivo que, sea la razón que esgriman, se movilicen para lograr que un fenómeno crecientemente inquietante termine siendo extinguido en beneficio de tantos aficionados a este deporte que han visto cómo los violentos los empiezan a expulsar de los estadios.

Pero por el otro me causa algo de repulsión pues el oportunismo está muy emparentado con la deshonestidad. Además no garantiza continuidad alguna pues el interés que enarbolan seguramente será de ocasión. Cuando los reflectores mediáticos se alejen del tema, ellos se irán muy lejos, en búsqueda de otros escenarios que les otorguen protagonismo.

Pero bueno ahorita está de moda aparecer como un político preocupado y ocupado por acabar con la violencia en los estadios.

Aunque se enojen y digan que nada tiene contento a uno, me parece que a los diputados que consiguieron ayer se aprobaran reformas a la Ley de Cultura Física, endureciendo sensiblemente las penas a los que incurran en violencia, les falta interés auténtico en estos asuntos. Además de que actuaron con desconocimiento de los elementos o actores humanos sobre los que están legislando.

Sí hubiera un interés real y legítimo estos legisladores estarían proponiendo que se elaboré con urgencia un verdadero plan de trabajo, a nivel federal y estatal, en el que se coordinen todas las partes involucradas para ir a fondo en este tema. Y no nada más unos foros o sesiones en los que se nota, en los que han puesto por encima de todo, su afán por cobrar protagonismo puro.

rafael.ocampo@milenio.com

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