Columna Invitada

Tiempo de hacer historia

La primera vez que Roger Federer y Novak Djokovic se cruzaron en un juego de la ATP fue en 2006, en la primera ronda del Masters de Montecarlo. El saldo fue favorable para el suizo, aunque el actual número uno del mundo dio un campanazo, pues logró arrebatarle un set (6-3, 2-6, 6-3). Ese día nacería una de las rivalidades más emocionantes del deporte blanco.

Se han visto las caras 39 veces, solo cuatro menos que Rafa y Nole, el encuentro más repetido en la historia, pero lo que distingue este duelo es que a partir de 2008 siempre coinciden en las semifinales o en el partido por el título, nunca antes.

La ventaja es para el serbio con una victoria más, pero los números podrían emparejarse hoy en el All England Club, donde disputarán la gran final de Wimbledon.

Récords personales e históricos estarán en juego. Novak busca su noveno título de Grand Slam y entrar al exclusivo club de jugadores que han logrado ganar este torneo en ediciones consecutivas, emulando a su actual entrenador Boris Becker.

Roger busca ampliar su leyenda. Ya es el máximo ganador de títulos ahí, habiendo alzado el trofeo siete veces, pero una octava ocasión no estaría mal para un hombre que no tiene nada qué demostrar, que jugó una semifinal perfecta ante un aguerrido Andy Murray, con una rapidez de piernas que muchos adolescentes envidiarían.

Para el césped de Wimbledon el favorito siempre será el suizo, sin embargo el head to head está un encuentro por bando,  siendo el ganador más reciente, Djokovic, que se hizo del trofeo en un agónico partido (6-7, 6-4, 7-6, 5-7, 6-4) el año pasado.

Federer ha ganado sus últimos diez encuentros, Djokovic solo ha perdido uno de sus últimos diez. Será un juego cerrado, y el vencedor será quien tenga más ganas de escalar, aún más alto, en la historia del deporte. 

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