Columna invitada

Parafernalia de tumbabardas

Cuando uno habla del batazo estelar en el rey de los deportes -el home run- piensa involuntariamente en parques como el Foro Sol (gracias Fórmula 1 por quitárnoslo del beisbol), el Alberto Romo Chávez o el Francisco I. Madero. En contraparte, el Kukulcán y el Centenario 27 de Febrero acuden a la mente si ponderamos los escenarios con menos probabilidades de vitorear bambinazos. Pero, ¿cuál es la realidad en lo que llevamos del 2015? Estos son los estadios donde se han pegado más jonrones hasta ahora:

- Beto Ávila (Cancún): 37

- Gasmart (Tijuana): 35

- Nelson Barrera (Campeche): 33

- Romo Chávez (Aguascalientes): 30

- Monclova (Acereros): 28

- Fray Nano (Diablos): 27

Si alguien nos asegurara que un par de parques a 10 y 31 metros sobre el nivel del mar respectivamente como el Beto Ávila de Cancún y el Gasmart de Tijuana serían los más prolíferos al bambinazo, lo tacharíamos de psicópata. Pero la realidad lo confirma con sus altos promedios de 2.85 y 2.69 home runs por desafío. No es descabellado que ambas organizaciones hayan reclutado artilleros como Carlos Valencia y Román Peña Zonta para sacar provecho de sus inmuebles.

Por increíble que parezca, Tabasco no ha conectado un solo cuadrangular en 10 juegos como local mientras los Guerreros han sido superados por sus visitantes por un margen de seis tablazos desaprovechando su propio hogar.

¿Cómo sumó Jorge Guzmán 39 homers -17 en Veracruz- en 2011? Hoy, el glorioso Águila compila cuatro sobre 13 duelos en el cuatro veces heroico puerto.

El mote Sultán siempre ha ido adherido a tumbabardas. Desde Mehmed II, conquistador de Constantinopla en 1453 tumbando bardas con su versátil húngaro Orban, hasta el Sultán del SWAT, Babe Ruth, y la revolución del béisbol hacia la era de la pelota viva. Pero poco han aportado los regiomontanos quienes apenas cosechan ocho estacazos en sus 10 desafíos como anfitriones.

El mejor desempeño en un juego en casa fue para Tigres, el 12 de abril, con seis palos al otro lado de las tablas frente a Oaxaca; los antihogareños Olmecas gozaron cinco vuelacercas el 1 de mayo, en Campeche, agenciándose la máxima cosecha para un visitante.

Finalmente, se corrobora el mito de que en el Estadio Nuevo Laredo la pelota no vuela: 0.33 home runs por juego y la única serie de la temporada sin un solo artillero botando la bola, verificada entre Broncos y Saraperos del 28 al 30 de abril.

*Cronista Tigres de QR