Con ton y son

El tatuaje de Neymar

La tinta es aspiración... e inspiración. Quizá a ello respondan los tatuajes que lleva Neymar da Silva Santos, el brasileño que rompió el mercado de fichajes.

El ya lejano 9 de diciembre de 2015, las redes sociales reaccionaron ante el entintado del delantero brasileño en la parte posterior de la pierna izquierda, en donde representaba a un niño con una gorra de Brasil que miraba el horizonte. De frente, una favela y en lo más alto, tres burbujas del pensamiento: a la izquierda, el dibujo de una casa, al centro una cancha de futbol y a la derecha y no menos importante, la 'orejona'. Todo lo ha logrado.

La representación del ex compañero de Lionel Messi y el engranaje blaugrana, proviene desde una infancia con complicaciones; de tan solo cuatro meses, sufrió un duro accidente automovilístico con sus padres, y de milagro, salvó la vida. Después de aquello, su padre, que había sido futbolista de clubes modestos, decidió retirarse, pero a cambio, dejaba un vástago que conquistaría el orbe.

De nombre Mateus pero como recapacitación, Neymar Jr., viviría una infancia en el seno de una familia humilde, entre escaleras de favela, riñas y problemas poblacionales de drogadicción, robos y desorden, entre un sinfín de panoramas más. Pero la vida, le jugaría otro rumbo.

Aunque nunca le faltó el plato a la mesa, el futbolista logró crecer económicamente a partir de su joven fichaje con el Santos de Brasil, equipo en el que el antecedente más emblemático había sido 'Pele'. La familia se había mudado a la región de Baixada Santista, y desde ahí despegaría el mayor astro que han percibido las finanzas mundiales del futbol.

Con el éxito de guiar a su equipo hasta lo más alto del 'sueño americano', Neymar le llenó el ojo al majestuoso Futbol Club Barcelona desde el 2013, y ahí fincó el más grande de sus éxitos. En esa cumbre, llegaría el entintado en negro de aquel tatuaje cuya representación metafórica había pasado a la realidad.

Cuatro años más tarde llegó lo mejor. Apenas ayer, entre líos, disputas, y desentendimientos que terminaron con un 'ganar' para las partes interesadas, Neymar firmó el contrato más caro de la historia del futbol mundial, con 222 millones de euros, que por mucho han sobrepasado los sueños de aquel niño con gorra carioca que posa ante la favela.

El brasileño pisó todos los escalones de aquella favela, y ha llegado a París. 'Siempre nos quedará París', dirían. Y siempre tendremos Neymar. 222 millones de euros más tarde, las burbujas de sueño de aquel niño en la favela, no son más que globos de afirmación en una realidad de un mercado que se le inclinó a los pies

oscar.jimenez@milenio.com • twitter@OscarJiSa