Con ton y son

Guantanamera

“Yo soy un hombre sincero/

De donde crece la palma/

Y antes de morirme quiero/

Echar mis versos del alma”


Hay un bar cubano en una de las esquinas que colindan con el Malecón de Puerto Vallarta. Ahí la música se vive y cobra una resonancia sentimental por las letras latinoamericanas. Algún día, hace no mucho tiempo, daba la vuelta por ahí, cuando sonaba Guantanamera. Esa misma melodía que ha alcanzado todas las orillas del mundo… incluso las aristas del futbol.

Esa tonada de origen cubano es uno de los más imponentes himnos latinoamericanos que rondan por el mundo. Lo escribió José Fernández Díaz y lo terminó por adaptar Julián Orbón; luego lo cantarían Celia Cruz, Peter Seeger e incluso, Bob Marley. Se transformó en el himno mundial por la paz en los años 60, y años más tarde, llegaría de forma insospechable, a los campos de futbol.

Así como se transformó “Blue Moon” o “La Donna é mobile” de Verdi, a las cuerdas vocales de los hinchas ingleses, pasó con Guantanamera, cuyo coro se retorció a; “Solo cantas cuando vas ganando” o “Solo hay uno”, en referencia en primer instante a la guerrilla contra la afición contraria, mientras que en el segundo punto, a favor de un jugador, técnico o directivo de la institución en turno.

“One Arsene Wenger”, le canta la afición del Arsenal a Arsene Wenger, o “There’s only one Carlos Vela”, le cantaron en Los Ángeles, California al mexicano Carlos Vela hace algunos días durante su presentación en la MLS. En Londres 2012, cuando el ‘Tri’ se colgó el oro en el milagro de Wembley, se cantó en los metros, las calles y las plazas, con un tono muy mexicano a partir de un grupo de mariachis.

La letra en particular, nada tiene que ver con deporte, con futbol. Habla sobre una guajira (campesina) y su vida por Guantánamo, una pequeña ciudad al sureste de Cuba. Ahí se pronuncian amoríos, tradiciones e incluso, según algunos especialistas, infidelidades. Esa es la interpretación que cada uno le ha dado, lo indudable es que ha trascendido fronteras y hasta a una campaña de reciclaje sueca, llegó.

Guantanamera es orgullo latinoamericano. Es América hecho canción, como lo ha sido también La Bamba y otras melodías. Así, nuestras raíces -por medio de la música- han tocado las canchas y los corazones más lejanos de legiones extranjeras. América ha estado en Wembley, y en muchas callejuelas alrededor del orbe. Guantanamera es Latinoamérica, y de un bar del Malecón de Puerto Vallarta, de pronto, la melodía puede trasladarse a la Habana, Cuba, y de esa región hasta las gradas de la hinchada en Londres… o en Suecia. De donde crece la palma, al mundo entero.

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