Con ton y son

Capitán Cavernícola

Saltaba a manera de éxtasis exclamando

"Capitáááááááááááááááááááán, Ca-ver-ní-co-la", como un animal sin control alguno, en un mundo permisible para su locuras. Desfachatado y con la 'greña' en desorden. Tipificado más cavernícola que capitán.

La afamada caricatura, aunque no lo parezca, cumple 40 años tras su primera aparición en la serie de Scooby Doo. Un deleite para los niños de aquel entonces, pero hasta nuestros días, una representación de la cotidianidad por las calles… y los estadios.

Pareciera que aficionados -o mejor dicho, pseudoaficionados- sufren de la idolatría hacia este ser de las cavernas, que luego de vivir en estado de hibernación, despertó al mundo como un ser incontrolable. Así se ven gritando "Ehhh, puto" o "Ehhh, puta", en los estadios, que para el caso, es lo mismo.

La significación de la palabra varía por una sola letra: en masculino, hace referencia a la homosexualidad; preferencias sexuales, en el sentido más estricto. También, en un rango menos ofensivo, señala a una persona ojete (malo, perverso, aprovechado). Puta, es una palabra que principalmente se relaciona a la prostitución de la mujer, pero en otro sentido, acompañada por otras relaciones como "de puta madre", mantiene un señalamiento positivo de felicidad y conformidad con un hecho.

No me escamo. Y en el futbol, cualquier palabra podrá cobrar un sentido distinto.

El despeje de los porteros, nunca fue visto como una dura ofensa que se relacionara con la prostitución (o los gígolos, dicho de una forma más amena), hasta ahora, cuando se comenzó a condenar. Sin embargo, si la reglamentación y el castigo existen por predicarlo, se raya en una costumbre cavernícola cuando se sigue pronunciando.

No es decir puto o puta, que como palabras son fuertes pero que en el contexto futbolístico podrían ser utilizadas simplemente como un foco de ambientación contra el rival. Esto se trata de respetar las reglas y si existen reglas… lo mejor es cumplirlas. Así evitaremos el brinco a la violencia directa entre aficiones, en un futbol que cada día se torna más violento. No es ceder ante el 'sistema', es respetar.

Por mí, que se griten, le dan 'color' al futbol.

Pero si el asunto se decidió frenar por respeto al rival, hagámoslo. De otra forma, pareciera que el Capitán Cavernícola resurge en la grada de los estadios, como un animal en éxtasis y sin control ante la humanidad.


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