Con ton y son

Que nos callen la boca

A un periodista crítico y profesional, siempre le gustará que le callen la boca. Los Bravos de León lo han podido, en una primera campaña tras el regreso que simuló una montaña rusa que terminó en la cúspide del riel.

Hace prácticamente un semestre, la liga seguía en los conflictos eternos, donde Plinio Escalante se mantenía como el mandamás pero la división de los equipos estaba a la orden del día. Se especularon tantos cambios y se reservó de tal manera el ingreso de Bravos, que parecía una duda su reaparición –aunque las estructuras habían comenzado a levantarse-.

Apenas el primer día de diciembre del año pasado, se presentaba el proyecto; en la estelaridad, padrinos de lujo y una encomienda de las autoridades municipales, aunque el evento no involucraba la aceptación de la liga y cuya logística parecía el tirar la piedrita para ver si caía en el tambo, pero se terminó por dar el aval desde el rango local al proyecto.

Después fue la liga. El estira y afloja, y la postura de convénceme. Cosa nada sencilla. A la par se comenzaba a edificar un Domingo Santana abandonado entre el fango e ilusiones que no habían cobrado factura. La inversión, inicialmente de 15, terminó en más de 20 millones de pesos.

Y la aventura que en primera instancia en 2016 habían anunciado autoridades municipales, seguía; la aceptación por fin llegaría desde las arcas de la LMB, y desde ahí... a remar contra corriente. Los primeros cotejos de la temporada se suspendieron por la poca fuerza y mala colocación de la luminaria, así como la caída de la estructura del ojo del bateador, donde incluso resultaron lesionados una tercia de personas.

En lo deportivo se comenzó con el mismo desorden: cambios al por mayor. La asistencia era mínima al graderío y la inversión, parecía arrojar billetes al vuelo. No había por dónde.

¿Las claves? La estrategia de replantearse las cosas, aprovechar el remodelado Domingo Santana y conseguir una función de comunicación eficiente, uno de los departamentos más efectivos del equipo. Los coach se fueron relevando, y hasta este día, los Bravos tienen lo mejor en su roster.

Como debe de ser, solo con trabajo las críticas acallaron. No hay 'peros' ni argumentos. Los Bravos superaron las expectativas del regreso y eso es evidente. ¡Qué bien por los Bravos! ¡Qué gusto por Mauricio, y el ejemplo de que los proyectos no se abandonan! Ahora, a perder poco y ganar un mucho... hasta la Serie del Rey, el camino ya es muy corto. Y mañana, rumbo a la siguiente temporada, a aprovechar los recursos.

Seremos críticos próximamente, porque de vez en cuando, nos gusta que nos callen la boca.

oscar.jimenez@milenio.com •  twitter@OscarJiSa