Desde el gimnasio

¿Cómo van tus propósitos?

Hace apenas un mes y medio celebrábamos el año nuevo y la gente llena de optimismo hacía planes para este 2015 y revisaba sus propósitos, entre los que destacaban por cierto “hacer ejercicio”, “ponerse a dieta”, “bajar de peso”, “ganar peso muscular”, “mejorar la salud y la condición física”, entre tantas otras frases trilladas que abundan en los primeros de enero.

Para ser honestos, en caso de que se hubieran comenzado esos proyectos a tiempo, seis semanas ya habrían sido suficientes para notarse algunos cambios, por lo que quizás sea momento de preguntarse ¿cómo van tus propósitos de año nuevo en realidad? Si has sido cumplido, seguramente estarás satisfecha o satisfecho y con mucha motivación.

Por el contrario, si después de la euforia del año nuevo se te atravesaron los Reyes Magos, te dio frío porque este año las temperaturas han estado muy bajas, te inscribiste al gimnasio hasta que regresaron las universidades a clases o incluso la semana pasada todavía le pegaste a la celebración de la Candelaria y querrás despedirte con una bonita fiesta en el día del “amor”, lo que equivale a decir que tu maratón no fue “Lupe-Reyes” sino “Lupe-Vale”, de seguro eres de los que dirán que otro año más no pudiste cumplir esos positivos propósitos que se hacen cada enero.

Así que mientras para unos apenas está “arrancando” oficialmente su año “fit” y están desempolvando los tenis, ya comienzan a llegar al gimnasio como cada época también, aquellas y aquellos que ya se dieron cuenta de que en sólo seis semanas más estaremos de nueva cuenta de vacaciones y la Semana Santa nos espera con un clima más soleado, alguna alberca o alguna playa y se han puesto a pensar alegremente que a pesar de que ya se fue un mes y medio en este 2015, quizás estén a tiempo de llegar “marcaditos” y “sin pancita” a este primer momento de trajes de baño, arena y mar.

Llegan así pidiéndole al instructor o especialista en nutrición que les ponga un programa exprés para estar en forma para las vacaciones de Pascua.

A todas ellas o ellos les tenemos noticias. Un cuerpo de playa, de alberca o simplemente “fit”, es imposible construirlo en seis semanas, tiempo apenas suficiente para que se noten algunos cambios y para que el espíritu y la mente se adapten a esta forma de hábitos, por lo que les sugerimos que sus metas sean realistas y ya no sigan posponiendo más sus propósitos de llevar una vida saludable, olvidándose del calendario y de hacerlo sólo por épocas, sino en realidad sumándose con todo el ímpetu a vivir con ejercicio, alimentación correcta y mente positiva. Si lo hacen así, seguramente en el 2016 y para el resto de sus vidas, se olvidarán de ser usuarios de gimnasio por temporada y su salud y físico se los agradecerán.

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