Desde el gimnasio

La mirada del tigre

Estos jóvenes futbolistas de la selección de México Sub 17 que le han devuelto a la afición azteca el júbilo por la playera verde, me han hecho recordar esa frase tan trillada en el mundo del deporte que Sylvester Stalone popularizó en Rocky 3 y que fue una exitosa canción ochentera: “La mirada del tigre”.

Esa mirada que a menudo veo en el gimnasio cuando llega un joven dispuesto a todo con tal de lograr sus metas, sin importar los obstáculos que la vida pudiera presentársele y que le hacen crecerse a las adversidades y luchar con todas sus fuerzas por alcanzar sus sueños.

Hace algunas semanas en este mismo espacio, hablando de la selección “mayor” de futbol y la crisis que enfrentaba antes de tantos relevos y decisiones que se han dado hasta la fecha, mencioné que lo que el Tri necesitaba era un cambio de actitud, el re-encuentro con el esfuerzo y el coraje por ganar, del que hoy, este grupo de jóvenes de la selección “menor” han dado muestra.

En aquella publicación ponía de ejemplo lo que vemos día a día en el gimnasio, cuando se le exige al pupilo una repetición más, la última, la que a pesar del dolor o imaginar que se quedará con el peso encima, se completa con coraje, con esa fortaleza espiritual que nace desde las entrañas y que es la más importante de la serie de ejercicios.

Esa que se logra sólo con la “mirada del tigre” y el hambre de triunfo y que nos demuestra que los miedos y los límites, muchas veces son meras ilusiones que al final son las responsables del fracaso.

Ilusiones que en la vida de un deportista profesional como sucede en la realidad, lo llenan de elementos que van truncando su carrera y se convierten en sus principales rivales: lujos, prestigio, placer, confort, adulación y egocentrismo extremo.

¡Vaya lección que han dado los jóvenes a las grandes estrellas que ya perdieron su “mirada de tigre”!

Además de cambios estructurales en la organización del futbol profesional, es un hecho comprobado una y otra vez que el sistema está fracasando y en gran medida se debe a la falta de madurez y trabajo emocional de las estrellas, que una vez que logran sus objetivos a corto plazo, dejan de tener esa pasión que un día los llevó al lugar que ocuparon.

Los resultados de los jóvenes mexicanos en el mundo en diversas disciplinas nos indican que sí hay talento y capacidad, quizás al sistema le falte lo indispensable: preparar a nuestros atletas para el éxito constante y sacarlos de la mediocridad de su zona de confort.

Estos jóvenes futbolistas de la selección de México Sub 17 que le han devuelto a la afición azteca el júbilo por la playera verde, me han hecho recordar esa frase tan trillada en el mundo del deporte que Sylvester Stalone popularizó en Rocky 3 y que fue una exitosa canción ochentera: “La mirada del tigre”.
Esa mirada que a menudo veo en el gimnasio cuando llega un joven dispuesto a todo con tal de lograr sus metas, sin importar los obstáculos que la vida pudiera presentársele y que le hacen crecerse a las adversidades y luchar con todas sus fuerzas por alcanzar sus sueños.
Hace algunas semanas en este mismo espacio, hablando de la selección “mayor” de futbol y la crisis que enfrentaba antes de tantos relevos y decisiones que se han dado hasta la fecha, mencioné que lo que el Tri necesitaba era un cambio de actitud, el re-encuentro con el esfuerzo y el coraje por ganar, del que hoy, este grupo de jóvenes de la selección “menor” han dado muestra.
En aquella publicación ponía de ejemplo lo que vemos día a día en el gimnasio, cuando se le exige al pupilo una repetición más, la última, la que a pesar del dolor o imaginar que se quedará con el peso encima, se completa con coraje, con esa fortaleza espiritual que nace desde las entrañas y que es la más importante de la serie de ejercicios.
Esa que se logra sólo con la “mirada del tigre” y el hambre de triunfo y que nos demuestra que los miedos y los límites, muchas veces son meras ilusiones que al final son las responsables del fracaso.
Ilusiones que en la vida de un deportista profesional como sucede en la realidad, lo llenan de elementos que van truncando su carrera y se convierten en sus principales rivales: lujos, prestigio, placer, confort, adulación y egocentrismo extremo.
¡Vaya lección que han dado los jóvenes a las grandes estrellas que ya perdieron su “mirada de tigre”!
Además de cambios estructurales en la organización del futbol profesional, es un hecho comprobado una y otra vez que el sistema está fracasando y en gran medida se debe a la falta de madurez y trabajo emocional de las estrellas, que una vez que logran sus objetivos a corto plazo, dejan de tener esa pasión que un día los llevó al lugar que ocuparon.
Los resultados de los jóvenes mexicanos en el mundo en diversas disciplinas nos indican que sí hay talento y capacidad, quizás al sistema le falte lo indispensable: preparar a nuestros atletas para el éxito constante y sacarlos de la mediocridad de su zona de confort.