Desde el gimnasio

Un deporte de mucho sacrificio

He recibido muchos correos en las últimas semanas de practicantes del fisicoculturismo y fitness, decepcionados por algunas malas decisiones y circunstancias de algunas personas en el medio, que lo único que están haciendo es perjudicar el deporte y desalentar a estos atletas que de por sí han elegido una disciplina de mucho sacrificio y en ocasiones muy poco reconocimiento.

Me expresan los remitentes su pesar de que situaciones fuera de su control y del ámbito de intereses ajenos a la práctica del deporte, terminen afectándoles a ellos que deberían ser los protagonistas de los eventos y competencias de esta disciplina.

“¡Qué lamentable después de tanto esfuerzo, tanto tiempo y dinero invertido en nuestra preparación que lleva muchos meses de dieta, entrenamientos pesados y gastos en suplementos y otros, al final por decisiones de la gente de pantalón largo, mucha de la cual ni siquiera va a un gimnasio, nosotros los deportistas tengamos que pagar los platos rotos cuando lo único que queremos es competir y que aprecien nuestros meses y meses de trabajo!”, refiere uno de los cibernautas que me pidió no revelar su identidad y que es un clamor muy generalizado en nuestro medio.

Para quienes piensan que ser físicoculturista o desarrollar un cuerpo musculoso es sólo resultado de inyecciones y esteroides, debo decirles que están en un error, que quienes practican esta disciplina son guerreras y guerreros comprometidos con intensos entrenamientos por meses y años, dietas estrictas y bien calculadas para sus organismos, una vida de sacrificios y mucho dinero invertido en suplementos deportivos, cuidados personales e incluso para quienes bajo supervisión médica deciden pagar ciclos de sustancias androgénicas o anabólicas, que son sumamente caras, sobre todo cuando se compran originales evitando el mercado pirata, además de sus respectivas consultas y supervisión de un especialista.

Aún los atletas naturales libres de esteroides y hormona de crecimiento, deben invertir en su alimentación, membresía de gimnasio y suplementos como son los básicos (proteínas, aminoácidos y quemadores de grasa), además de los kilos de pollo, huevo, res, pescado y verduras, tienen gastos fijos elevados sin considerar que ya cercana una competencia hay que pagar pintura de bronceado, indumentaria e inscripción al evento, cifras que la mayoría de las veces ni siquiera recuperan y como en cualquier otro deporte, invierten por gusto y por “amor al arte”.

Por ello el clamor de estos deportistas es que los dejen competir, que les dejen mostrar el resultado de sacrificios y meses de esfuerzo, cuando su única satisfacción es poder subirse a una tarima y disfrutar de una competencia independientemente de quien la organice.

 

Twitter @omarcervantes67