Desde el gimnasio

La competencia consigo mismo

En días recientes he recibido algunos comentarios sobre mis artículos de fitness y físicoconstructivismo cuestionando por qué muchas veces sólo nos ocupamos de los competidores de alto rendimiento y de los eventos oficiales y rara vez nos interesamos en aquellos deportistas héroes anónimos que se entregan con la misma disciplina a esta forma de vida con la diferencia que lo hacen para ellos mismos y por razones personales deciden mantenerse al margen de exhibirse públicamente.

A ellos dedico este artículo, reconociendo que en efecto, como lo hemos expresado en diversas ocasiones, apenas menos del 10 por ciento de quienes asisten a un gimnasio o hacen ejercicio conforman el universo del medio competitivo en el país y el restante 90 por ciento, muchos de los cuales lo hacen con la misma vehemencia, prefieren hacerlo en el anonimato, por salud, por autoestima, por gusto o por muchas de las razones y beneficios que esta disciplina representa.

Efectivamente, en más de 30 años que tengo de asistir a los gimnasios, he conocido personajes cuyas historias son dignas de inspiración, muchos atletas de gran nivel que por décadas completas o por toda su vida han elegido esta forma de vivir saludablemente, se conservan siempre en forma, entrenan con la intensidad de cualquier competidor de alto rendimiento, tienen una experiencia vivencial que podría motivar igual o más que las de los ídolos de las revistas y son quienes finalmente le dan vida a cada local ya sea modesto, lujoso o de cualquier tipo.

Finalmente, en este deporte, la verdadera competencia es consigo mismo y en esta categoría miles de guerreros y guerreras a diario se alistan para realizar un entrenamiento superior al anterior, a levantar más pesos que la última ocasión, aumentan el número de repeticiones, su velocidad en el cardio o simplemente se trazan una meta más elevada, suben de peso, bajan de peso y siempre están en una lucha cotidiana con sus principales rivales que son ellos mismos, su autoestima, su salud y sus múltiples motivaciones.

Siempre he dicho que detrás de cada usuario de un gimnasio hay una historia de vida, una motivación particular y en muchos casos tan admirables o más que las de aquellas campeonas y aquellos campeones que llenan sus paredes de medallas y sus vitrinas de trofeos.

A veces por salud, por prescripción médica, por querer cambiar sus hábitos de vida, por mejorar su imagen, por cualquier razón personal, física, mental e incluso espiritual, sólo esas campeonas y campeones “desconocidos” son quienes le dan vida a esos templos llamados gimnasios y a todos ellos les ofrecemos este espacio para compartir sus experiencias.

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