Desde el gimnasio

Hablar con claridad

Cada vez se publican más versiones de campeones del físicoculturismo profesional que aceptan haber usado esteroides anabólicos en los mejores momentos de su carrera, reconociendo que para estar en el máximo circuito internacional y participar en eventos como el Mr. Universo, Mr. Mundo o Mr. Olympia, sólo pudieron llegar a esos niveles con la ayuda de andrógenos.

Recientemente, las redes sociales de la película “Generation Iron”, considerada la versión moderna del clásico “Pumping Iron”, publicaron un video en el que Tom Platz, Mr. Universo en la época dorada del físico culturismo y considerado en aquel entonces (70´s y 80´s) como el atleta con las piernas más espectaculares, reconoce haber usado esteroides, como en su momento lo han hecho el propio Arnold Schwarzenegger, Lou Ferrigno y Samir Bannout, entre otros de los clásicos, mientras que en la época moderna afortunadamente cada vez más los deportistas hablan con claridad de este tema que antes era mito o tabú.

Desafortunadamente, esas confesiones en su momento fueron usadas como propiciador masivo para que los jóvenes comenzaran a usar estas drogas de manera indiscriminada, así como que a partir de mediados de los 90´s el abuso exagerado de estas sustancias combinadas con hormona de crecimiento e insulina sintéticas, causaran el crecimiento descomunal de los deportistas con cuerpos monstruosos difíciles de creer con pesos arriba de 130 kilos que, comparados con los 88 con los que Bannout ganó en 1983 por ejemplo, indica una deformación del uso de estos fármacos.

Es por ello que ahora el discurso de los auténticos profesionales ha tenido que modificarse, primero porque este deporte no prohíbe el uso de andrógenos a pesar de los antidopings que pudieran realizarse y esquivarse con facilidad y segundo porque las muertes por el suministro indebido, ha impactado y son cada vez más frecuentes en las últimas décadas.

Hoy los campeones responsables como Branch Warren o Gustavo Badell y el mismo Bannout, con quienes he podido convivir, hablan sin censura de este tema con tres premisas básicas: asumir que el uso de fármacos tiene reacciones secundarias muy nocivas en algunos casos; recomendar que se haga bajo estricta supervisión médica y, establecer que sólo a niveles competitivos y bajo regulación y control deberían usarse en ciclos restringidos.

En varios foros y espacios he defendido que este tema debe abordarse con apertura y claridad ante el uso indiscriminado en jóvenes que desconocen los riesgos, su uso debería estar regulado en lugar de prohibirse de letra mientras en los hechos abunda en competidores y no competidores y, por último, su venta debería estar también legislada en nuestro país para evitar los riesgos del mercado negro y la piratería de sustancias que son más tóxicas de los normal.

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