Desde el gimnasio

Esteroides y sus riesgos

A raíz de nuestra colaboración de la semana pasada sobre el diplomado que organizó la AFFEP "El Doping y sus consecuencias", recibimos algunos mensajes preguntándonos ¿cuáles son estos riesgos? porque no basta decir que sí los hay, sino el poder hablar abiertamente de algunos de ellos.
Sería complicado en este espacio abordar lo que en un seminario de fin de semana se habló con todo profesionalismo delante de atletas e instructores, sin embargo en respeto a las preguntas de nuestros lectores, tocaremos por encima algunos de los riesgos más inmediatos sobre el uso de esteroides, aunque en efecto volvemos a aclarar, con información y prevención, se pueden minimizar bajo una supervisión médica.
Padecimientos hepáticos y renales por exceso de uso de sustancias exógenas, alteraciones hormonales por el influjo de esteroides, riesgos cardiacos que pueden conducir a infartos por cardiomegalia, trastornos de la personalidad y neurosis, así como impotencia sexual en algún momento de los ciclos esteroideos, son entre otras las consecuencias de un uso inapropiado de andrógenos.
Adicionalmente, aspectos como calvicie, exceso de acné, ginecomastia (desarrollo de las glándulas mamarias en hombres) son efectos secundarios del uso del comúnmente denominado "chocho", cada vez más común en cualquier gimnasio de nuestro país.
Ahora que en términos de fuerza y aspecto físico, es un hecho incuestionable que después de dejarse de consumir los andrógenos y una vez que ha cumplido su tiempo de vida en el organismo, el atleta evidentemente pierde sus atribuciones por lo que, en la búsqueda de mantener sus ganancias, estas sustancias pueden causar adicción, cuyo exceso hace que los síntomas antes mencionados, aparezcan más pronto que tarde.
En el caso de las mujeres, a quienes también se les aplican derivados de la testosterona, las consecuencias son aún peores debido a una "masculinización" de sus organismos, por lo que no es raro ver mujeres que engruesan la voz, crecen sus quijadas e incluso tienen trastornos hormonales adicionales a los de su propia naturaleza.
Por último, una de las sustancias más cotizadas y utilizadas en la actualidad, la hormona de crecimiento, si bien tiene múltiples bondades, cuando se utiliza sin supervisión médica o diagnósticos clínicos de quien se la aplica, puede hacer que, como su nombre lo indica, haga crecer otros padecimientos en el organismo de quien recibe la dosis.
Como lo escribimos la semana pasada, no estamos a favor de la prohibición del uso de esteroides porque sería negarse una realidad, pero sí somos partidarios de su regulación, prevención y de que abiertamente se hable de sus consecuencias y que su aplicación se haga con estricto profesionalismo y ética.