Desde el gimnasio

¡Dejen en paz al físicoculturismo mexicano!

Completamente contradictorio a lo que predican los principios del físicoculturismo de construir cuerpos, mentes y espíritus en equilibrio, la lucha que ha comenzado un grupo de promotores y líderes de organizaciones en contra de la Federación Mexicana parece tener más visos de ambición y búsqueda del poder, que en realidad pretender que los competidores y los deportistas sean los beneficiados.

Ahora que veo la nueva NABBA México constituida y conformada por miembros de Musclemanía México, algunos presidentes de asociaciones estatales adversarias a la FMFF de Francisco Cabezas y uno que otro promotor independiente, en principio pudiera parecer un nuevo espacio para los deportistas, pero cuando el trasfondo es “derrocar” el presidente de la Federación Mexicana y comenzar una campaña frontal en su contra, me parece que los objetivos se desvirtúan.

Yo me pregunto, ¿dónde quedaron los argumentos de que son ligas diferentes, que el mercado de Musclemanía y ahora de NABBA México es diferente al de la FMFF? Porque si eso fuera cierto, lo primero que podría yo decir es que cada uno se enfoque en lo suyo y deje de luchar contra el otro organismo y que al final el deportista decida, sin presiones y sin chantajes, en donde quiere participar.

Si lo que desean es abrir alternativas de participación, muy válido, háganlo promoviendo lo suyo sin querer dividir a otras organizaciones y trabajen en generar nuevos nichos de mercado para las competencias, olvídense de quienes ya están en otra federación y agrupen a quienes por el motivo que sea, decidan adherirse.

La competencia es buena y hace crecer, pero la división y la guerra lo único que hace es desprestigiar y dañar la imagen de un deporte que de por sí lleva a cuestas muchos estigmas en detrimento de los propios practicantes.

Aquí no importa quien tenga la razón legal o jurídica, ambas organizaciones tienen sus propias ventajas y desventajas, ambas defienden sus propios intereses, hay toda una industria deportiva jugosa en el mercado y en esencia lamentablemente a las personas de pantalón largo lo que les interesa es el beneficio económico, el poder mediático, la influencia y el liderazgo público, por encima de lo que los deportistas necesitan.

Si ya hay una federación reconocida por la Conade y por la IFBB y está constituida conforme a las leyes mexicanas, los disidentes están en su derecho de hacer otra organización y promover eventos también conforme a derecho, pero no tienen ninguna razón en desprestigiar al deporte y exhibir una guerra de intereses que en nada beneficia a los atletas.

La campaña de denuncias y desprestigio en contra de la FMFF o sus dirigentes en nada favorece al deporte. Si no están de acuerdo en los reglamentos internos y en los “cacicazgos” que también existen en las nuevas organizaciones, sigan su propio rumbo, pero por favor no quieran confundir y arrastrar a los atletas en sus pugnas, de otra forma lo único que sucederá es un peor estancamiento de este deporte. 

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