Desde el gimnasio

Corporativo Olympia

El escándalo en redes sociales alrededor de la inasistencia de Kai Greene al "Olympia Weekend" este fin de semana, con lo que deja la puerta abierta para que sin obstáculos Phil Heath logre su quinto Sandow al hilo, más allá de las especulaciones, deja algo bien claro y es el hecho de que cualquier deporte profesional es un negocio y como tal está sujeto a las reglas del juego de los empresarios y directivos.

En primer lugar hay que dejar bien claro que nadie impidió o vetó a Greene para participar en el Mr. Olympia como se ha pretendido argumentar, lo que en realidad sucedió es que el neoyorquino agotó el tiempo límite para firmar su contrato de participación, seguramente por incompatibilidad de intereses económicos entre la empresa dueña de la patente Olympia y los nuevos patrocinadores o negocios del competidor, lo cual en automático lo margina de poder tener ningún tipo de actividad esta semana en Las Vegas.

Extraoficialmente se sabe que Greene pretendía lanzar esta semana una nueva línea de suplementos alimenticios sin cubrir los protocolos y requisitos que pone el corporativo del Olympia Weekend, por lo cual al no llegar a un arreglo el retador y máximo oponente para esta semana, decidió no firmar, auto excluyéndose del evento, aunque seguramente pasado el mismo, saldrán a relucir los argumentos de todas las partes y continuará la controversia, incluyendo lo que se especula ya de formar una nueva liga profesional.

Lo extraño del caso es que Greene conocía perfectamente las reglas del juego, que algunas vez me compartió Gustavo Badell, el latinoamericano pro que más lejos ha llegado en el Olympia en este siglo, quien me explicó de forma muy simple como funciona el negocio que él llamó el "corporativo Weider" y que es el que decide sobre la proyección e imagen de sus "empleados" a través del emporio de comunicación que ostenta, los derechos de las marcas registradas y todo lo que gira alrededor de esta industria que todos los que firman aceptan de antemano, aunque ahora pretendan decir que son cláusulas "leoninas", de las cuales nadie se queja cuando gozan de sus beneficios.

Seguramente pasado este fin de semana este tema dará mucho que hablar y les puedo compartir que no es el primer caso en la historia de un divorcio de un "grande" con la marca Weider, que en otros artículos abordaré y que no tiene nada que ver con pretender favorecer el quinto triunfo de Phil Heath, quien no lo ocupa y que seguramente ganará sin problemas este sábado y refrendará su reinado de ser hoy por hoy el mejor del mundo de este deporte profesional, con sus reglas bien claras para todos.

¿O a poco alguien cree que Arnold Schwarzenegger, Lou Ferrigno, Lee Haney, Ronnie Coleman, Jay Cutler y todas las demás leyendas son obra de la casualidad? Todos ellos son personajes hechos por la industria Weider y así es el nombre del negocio. Por lo pronto a disfrutar el Mr. Olympia, muy desangelado por la ausencia de Greene.

Twitter @omarcervantes67