Tiempo de compensación

La transformación de La Volpe

La historia de la separación entre Miguel Herrera y la selección mexicana es bien conocida. Después de eso, se dijo que Ricardo La Volpe podría volver a dirigir al Tricolor, al fin y al cabo ha sido el último entrenador que clasificó a un Mundial sin sufrir en la eliminatoria. Por supuesto, se le habló al Bigotón para conocer su punto de vista. En esas charlas nos encontramos con un entrenador distinto al que fue cuando era timonel del conjunto azteca, por aquellos días se conocía a un tipo poco afecto a las entrevistas, renuente a aceptar sus tropiezos, grosero hasta cierto punto con algunos periodistas.

En pocas palabras, era todo lo contrario a lo que manejó cuando fue candidato a regresar al conjunto nacional, se mostraba amable, sonriente, y al preguntarle qué error no volvería a cometer si es que se hubiera llegado a encargar de la selección, respondió que tendría un mejor trato con la prensa.

Y sí, así se manejo La Volpe, no llegó al Tri, pero tiempo después se enroló con un equipo de jerarquía como el América, y días antes de que se diera su nombramiento, sin tapujos respondió el teléfono y aceptó las negociaciones, algo poco común en el medio. Sin embargo, en unos cuantos días, La Volpe se envolvió de nueva cuenta en esa capa de autodefensa al, según él, sentirse atacado porque América no convencía con su estilo, pese a que no había perdido. Sus declaraciones tenían destellos de lo que dijo, no volvería a ser. Afortunadamente, La Volpe tiene a su lado a un directivo como Ricardo Peláez, siempre frío, sereno y con los pies en la tierra, que no dejará que el Bigotón adopte el perfil que muchos valoran como arrogante, el mismo con el que hace años caminó en el futbol mexicano.

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