Tiempo de compensación

Cuando los padres se vuelven un mal

El amor ciega muchas veces, y es por ello que en el futbol ha quedado claro que los padres no siempre tienen la razón en cuanto al manejo de las carreras de sus hijos; el caso más reciente se destapó el martes pasado, cuando Carlos Salcedo hizo pública la ruptura con su padre, quien fungía como su representante y quien se dice, manejaba su imagen a la antigua, con algunos regalos y detalles.

Quizá por eso el central de Chivas aseguró que hay personas que "cuando mi papá era mi representante me apoyaban ciegamente y hoy me critican sin fundamentos".

En la historia hay muchos casos más. Algunos otros ejemplos se dieron en Cruz Azul. Su directiva sufrió los manejos del papá del argentino Luciano Figueroa, tanto que incluso, no les fue muy difícil dejarlo ir a Europa, y luego, cuando quiso volver, prefirieron no incorporarlo, una de las razones es que no querían lidiar con el representante.

Aunque no eran sus agentes, el hecho de que fueran la sombra de sus hijos tampoco les trajo a César Villaluz y a Martín Galván cosas muy positivas con los altos mandos ni con los técnicos.

Y qué decir de Luis Ángel Landín, que no logró levantar su carrera, pero su padre es quien aún manda los mensajes a los representantes de los medios de comunicación de lo mal que se portaron con su hijo algunos clubes.

La familia de Nery Castillo también jugó en su momento con la posibilidad de que participara con México, Uruguay o Italia, y como esos, muchos casos más en el balompié azteca, aunque claro, está el otro lado de la moneda, los que solo orientan y lo han hecho bien. Esos también existen.

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