Tiempo de compensación

No hay justificación

No se puede justificar la imagen paupérrima que dio en el primer tiempo la selección mexicana ante Nueva Zelanda. Tampoco la obsesión del entrenador por la rotación de jugadores. México estuvo muy cerca de perder puntos en este encuentro, el que en el papel era el más sencillo en la primera ronda de la Confederaciones, y sin duda los cambios de futbolistas fueron un factor que casi cuesta el duelo.

Hace casi un año, en una charla con Juan Carlos Osorio, le preguntaba si en verdad iba a seguir con las rotaciones. Esto fue poco después de aquella estrepitosa caída de 7-0 ante Chile. La respuesta del entrenador fue argumentar el porqué tantas modificaciones de un partido a otro. Es decir, no iba a cambiar su idea por aquel mal paso.

Entre otras cosas, mencionaba que un partido (similar a las características que tenía el de Nueva Zelanda), era ideal para poner elementos diferentes a los de un primer duelo en el que se había ganado y jugado bien, porque los futbolistas nuevos no jugarían con exceso de confianza, porque querrían mostrar que también son de calidad. Todo, más allá de que pudiera ser por cansancio físico. Claro que aquel discurso fue pintado también con el tema de que es importante que todos jueguen, porque todos tienen el mismo nivel.

Pues hasta ahí, la teoría no se escuchaba tan descabellada. Desde luego, bien aplicada. Se pudiera pensar en algunos cambios, en elementos que no dan el cien u otros que quieres cuidar, pero ocho cambios en este duelo frente a los neozelandeses solo provocaron confusión en el terreno de juego, con muchas dudas a la hora de meter la pierna para disputa el balón y nada de profundidad.

Esta debe ser otra lección para Juan Carlos Osorio. México no puede mostrar las carencias que desnudó en los primeros 45 minutos. No puede ser un equipo de claroscuros tan marcados.

twitter@MINELLIATAYDE