Tiempo de compensación

Almeyda, un extranjero que une mexicanos

Había guardado por una semana el uniforme rojiblanco, vestía de blanco, con el escudo de selección mexicana. Alan Pulido había terminado una entrevista con La Afición previo a los partidos amistosos que tuvo el Tricolor en Estados Unidos en octubre pasado. La cámara y el micrófonos estaban apagados, y él se notaba relajado, contento por la oportunidad que le daban, pero también porque había regresado al futbol mexicano, porque había llegado a Chivas, un equipo que describía como diferente. Describía la convivencia al interior del Guadalajara como extraordinaria, sin envidias, tan es así que un día podía sentarse a comer con uno y al otro con personajes distintos, en pocas palabras, no había grupos como los que suele haberlos en otros equipos, regularmente de extranjeros y mexicanos. Pero Alan veía en Matías Almeyda la razón principal de esa armonía, pues lo describía como “un tipo que habla de frente, que te trata por igual, sin distinciones, que siempre te empuja para adelante”. Lo de ayer, el que haya salido a cantar con los aficionados rojiblancos que estuvieron afuera del hotel de concentración en la Ciudad de México, fue una muestra de entrega a sus colores, de respeto, que pocas veces se ve en el futbol mexicano. Chivas manda destellos de bie-nestar en su interior, pero si Matías no lo demuestra en el terreno de juego, si no logra el protagonismo que se le pide, de nada servirán los aplausos de sus jugadores. Llegó en 2015, ya tuvo tiempo para adaptarse, para conocer el futbol mexicano, para armar a su conjunto. La afición vive un embeleso con el timonel, por más que también haya vivido con la institución tapatía varios lapsos amargos. Qué mejor que iniciar ese camino frente al América.

twitter@MINELLIATAYDE